¿Quieres criar hijos exitosos? Toma esta iniciativa

Cambiar el enfoque te permitirá ver realmente qué necesita tu hijo, para así poder catapultarlo hacia el éxito personal.

Marilú Ochoa Méndez

Como padres que amamos a nuestros hijos, queremos que triunfen.  En este camino, es natural fomentar en ellos trabajo duro: disciplina, constancia y demás habilidades palpables que -nos decimos- le darán la ventaja competitiva para ser alguien en la vida y tener éxito.

Sin embargo, la tendencia indica que en vez de enfocarnos en desarrollar las hard skills (habilidades «duras» y palpables como las indicadas arriba), la clave del éxito para nuestros hijos está en las soft skills: habilidades que tienen más que ver con la actitud, su visión de la vida, sus valores y ética.

Esto significa para nosotros un cambio importante de paradigma.

Los niños están siendo estafados

Malcolm Harris, autor del libro Kids These Days: Human Capital and the Making of Millennials, nos dice que: «el dinero no es una recompensa que Estados Unidos reparte por el trabajo duro«. Con esta frase quiere indicarnos la contradicción que seguramente tú y yo hemos enfrentado ya: el gran esfuerzo empleado para tener una vida digna, no siempre es retribuido con bienestar económico ni estabilidad laboral.

Conocí en una ocasión a Jorge, un ingeniero con un alto grado de especialización, que había sufrido algunos reveses económicos y cerró su negocio de refacciones para refrigeradores. Me comentaba triste que a sus 50 años, no encontró un mejor trabajo que prestar sus servicios como taxista.

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Como el caso de Jorge, existen muchos más. Es irónico: la mano de obra altamente preparada, está subempleada. ¿Por qué y qué tiene qué ver esto con nuestros hijos?

El autor indicado arriba nos brinda la respuesta:  «No solo la educación no conduce a salarios más altos, sino que no existe una correlación positiva entre los dos». Los números en América Latina no son alentadores. En 2018, 25 millones de hombres y mujeres buscaron trabajo sin conseguirlo.

¿Qué  hacer?: Cambiar el enfoque

Nuestros abuelos vivieron revoluciones y guerras mundiales, y el trabajo duro los sacó adelante. Nuestros padres vivieron penurias y construyeron desde cero.  Tú y yo hemos vivido una educación que enfatizó las competencias y concursos para ver quién era el «mejor», el destacado. Pero esto no está funcionando más.

¿Qué debemos hacer nosotros?

La sugerencia es, cambiar el enfoque: ¿Qué será mejor, que los niños compitan entre ellos para ver quién es «mejor»?, ¿No es mas sano que cada niño busque ser mejor persona?

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Iniciativa y audacia

El gran líder hindú Mahatma Gandhi nos legó una frase maravillosa que explica con claridad cómo cambiar nuestro enfoque: Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo.

Seguramente has observado cómo el individualismo imperante nos hace buscar el bien personal, sintiéndonos tranquilos si «yo» y «los míos» estamos bien. A veces nos conformamos con apoyar virtualmente con algún «like» o entrar a una campaña en Change.org, quedándose hasta ahí nuestra conciencia social.

Nuestra realidad nos grita un cambio, nos pide humanización.

Goethe tiene también un pensamiento que nos dará luz: «Avanza, y si la tierra que buscas aún no ha sido creada, tu Creador hará surgir para ti un mundo nuevo que justifique tu audacia«.

Llenar primero el corazón de pasión, el bolsillo es secundario

Las nuevas generaciones son distintas. Son nativos tecnológicos, les interesan la ecología, el cambio climático. Quieren ser dueños de su destino, no les interesan carreras largas y estables en empresas que les garanticen permanencia, ellos buscan aventuras y sentido. ¡Esta es la oportunidad!.

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Como padres de esta generación, nuestra meta principal debe ser buscar con ellos su razón de vivir, su camino personal, su llamado. De esta manera, cada uno buscará con el corazón dedicarse a aquello que ame con locura. ¿Qué mayor garantía de éxito, de constancia y de valores tendremos que encaminar a nuestros hijos a un camino que los apasione?

Mas vale encender una vela

Existe una frase conocida que dice: «Mas vale encender una vela que  maldecir la oscuridad». El mundo de hoy está cansado de que nos concentremos en los puntos negros, en las problemáticas, en los «no».

El hoy es momento de dar a conocer a nuestros hijos los retos que les depara el futuro, y confiar en su capacidad creadora, en nuestra educación amorosa y cercanía como combustibles suficientes para impulsarlos en una larga carrera hasta la luna.

¿Ser pato o águila?

He escuchado varias veces una anécdota maravillosa que resume el reto que se presenta a las nuevas generaciones, la historia de Willy. Te la comparto.

Este taxista, se encontró en un momento de su vida dedicándose a llevar y traer personas. Se sometía al inclemente clima de su ciudad como sus compañeros, quejándose constantemente y sin disfrutar su vida.  Por casualidad escuchó a un coach de vida por la radio que lo invitaba a dejar de ser «pato», y convertirse en «águila».

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La invitación sugería dejar de graznar, de aletear por lo bajo, de nadar sin mojarse, y animarse a elevar el vuelo por encima de su realidad.

En ese momento, Willy decidió cambiar. Dejaría de quejarse constantemente, confrontándose con su realidad y sus circunstancias, e impulsándose a mejorar en lo que estuviera  a su alcance.

Su decisión fue tan rotunda, que a los pocos días, se presentó en las calles con un taxi extraordinariamente limpio, con ropas impecables y con un servicio tan profesional, que sorprendió a más de uno.

Al encontrar un pasajero, Willy se bajaba de su auto, le abría la puerta con alegría. Posteriormente, le presentaba su «misión» como servidor. Después, le ofrecía un café, o alguna bebida fría, mismas que él cubría con sus recursos.  Imprimió también una lista de la música con que contaba para hacer mas agradable el viaje, y la mostraba encantado.  Para terminar, comentaba que estaba dispuesto a tener una conversación con los pasajeros, o que estaría contento de acompañarlos en silencio si así lo preferían.

Esta actitud de servicio tan especial, sorprendió a muchas personas, y catapultó el ingreso de Willy de una manera impresionante.

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Educar el corazón

Contener, guiar y enriquecer el corazón de nuestros hijos será la mejor inversión para su vida. Tener una actitud positiva, procurar dar más de corazón, generará en ellos el plus que tanto anhelamos para ellos, y en verdad los llevará hacia su éxito; y no solo eso, también a una vida feliz.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.