Quiero estar contigo, no porque te necesite, sino porque te amo

El amor de verdad no duele y no lastima, el amor real te ayuda a ser cada día una mejor versión de ti misma.

Erika Patricia Otero

¿Qué si te necesito?,

¿Acaso no es mejor amarte sin necesitarte?

Quiero estar contigo no por necesidad, sino porque así lo anhelo…

libremente.

 

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Nadie es imprescindible, eso es algo que aprendí a la fuerza. Las personas a veces llegan a nuestra vida para quedarse; otras veces simplemente llegan para enseñarte una lección y seguir caminos separados luego de un tiempo. Cuando llegamos a comprender este punto importante de las relaciones afectivas, los rompimientos y el desamparo del momento toman otro significado.

A veces podemos llegar a confundir amor con dependencia. Esos dos aspectos no pueden sobrevivir juntos porque se destruyen. Debemos aprender a ser sensatos y saber entender que nadie está en obligación de llenar tus vacíos emocionales.

Necesitar a alguien es hacerlo imprescindible. Cuando esto pasa, la relación se vuelve dependiente y enferma, casi obsesiva. En este tipo de relaciones se pierde la paz; además de eso, no hay amor, hay pasión, deseo, requerimiento, pero no amor. Sin embargo, cuando preferimos estar con alguien, lo que hacemos es darle valor a la persona que amamos. El valor otorgado radica en que sabemos la valía de ese ser, no en lo que se necesita de esa persona.

El amor de verdad requiere un proceso

Cuando se es adolescente se cree que el primer amor lo es todo en esta vida, la realidad es que la misma existencia te muestra sin reparos que no es tan así.

El primer amor se vive con total intensidad, tanta, que el dolor del fin puede llegar a hacerse insoportable. La razón es que se siente que sin el bienestar fruto de esta relación, se puede morir de tristeza en cualquier momento.

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Ese amor inicial e incipiente está colmado de necesidad. ¿De necesidad a qué?, pues de todo lo que te hace sentir. Es que ese afecto adolescente te hace experimentar cosas que no sabías que existían. Es como volar por efectos de la alegría inmediata por la cercanía de aquella persona especial; por eso, cuando ella se va, se sufre por la carencia y el anhelo. Esa necesidad inminente de estar con quien tanto hace sentir cosas maravillosas duele y ese dolor parece no acabar nunca. Algunos jóvenes lo sufren más que otros, pero a la larga y por efectos del tiempo o las situaciones, pasa.

El amor madura con el tiempo, las otras relaciones y las experiencias de la vida, pero quizás lo más importante es que aprendes a amar y a ser amado cuando aprendes a darte el lugar que te mereces. Sí, puede «sonarte» muy repetitivo, pero es que si no te amas a ti mismo, no podrás darte cuenta de lo que mereces en una relación. Eso muchas veces solo se aprende a base de equivocaciones.

¿Cómo saber que no necesito a alguien?

Se sabe cuando hay libertad emocional. Es decir, aunque haya un papel de por medio que te diga que eres «esposa o esposo de», sabes que eres libre en todos las aspectos posibles porque hay amor. No hay celos, y la otra persona sabe que puede confiar en ti porque hay respeto. Se respeta las metas y sueños del otro, e incluso se ayuda a alcanzar esos sueños. Además, no se juzga el pasado del otro, se habla con amor cuando hay dificultades.

Pero quizás lo más distintivo de las relaciones amorosas donde se está con esa persona especial no por necesidad sino por que así se eligió es que no hay dependencia ni exigencias. Es decir, sabes que la soledad no asusta, no hay esa sensación de ser una «cosa» que pertenece y está en las manos del otro.

Y ¿Qué es dependencia?

Es dependencia cuando te sientes atado como en una prisión. Sufres y lloras a diario porque esa persona duele más allá de las palabras, pero quizás lo más triste es que necesitas saber momento, lugar, hora y fecha donde se encuentra el objeto de tu amor. Sí, porque se volvieron eso el uno para el otro: cosas que pertenecen.

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Cuando sientes que no eres nada sin la otra persona a tu lado, te estás dañando. Lo que haces es idealizar a la otra persona; es decir, lo ves como tú deseas que sea y no como es realmente; además, pierdes por completo tu identidad, es como si hicieras una simbiosis con esa persona.

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El amor no es sufrir o llorar amargamente, no es algo así como un «si te quiero, te aporreo», no, nada más lejos de esto. Tampoco se trata de creer que si esa persona se va nadie te amará como él o ella, o que jamás volverás a sentir lo mismo por alguien más.

Me atreveré a decir que quizás todos en algún momento de nuestras vidas experimentamos alguna relación de este tipo. Huelga decir que son necesarias para crecer, aprender y madurar. Lo malo es no ser capaz de ver cuando una relación te hace daño.

«Estoy contigo porque así lo quiero»

Ese es el tipo de amor al que se debe apuntar. Buscar tener una relación con alguien que se sienta feliz y cómodo contigo. Hermoso es saber que se siente libre a tu lado y que no dependes de él o ella para ser feliz. Lo bueno e interesante de este amor es que crecen uno al lado del otro, se construyen y fortalecen cada día y eso es lo que les hace mantenerse fuertes y felices.

Todos podemos llegar a encontrar a alguien que ame de esa manera. El secreto está en que tú sepas lo que quieres y des el mismo lugar a la otra persona, cualquier tipo de «amor» diferente es solo una distracción de lo que buscas.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.