Reconcíliate con tu pasado, o tu presente te destruirá

Esta es una de las 6 reglas para tener una vida plena y en armonía ¿Estás dispuesto a aceptar tu pasado y abrazar tu presente?

Fernanda Gonzalez Casafús

Noches sin dormir, pensando en todo aquello que le había sucedido. Su cabeza daba vueltas y vueltas y no podía desprenderse de la idea de que todo había sido su culpa. Su hijo había muerto y ya no estaba aquí, pero no podía permitirse que la relación con sus otros hijos fracasara a causa de esa herida que no cerraría nunca.

Muchas veces nos culpamos por cosas que hemos hecho y no hemos podido remediar. Otras, seguimos atados al recuerdo de aquello que no volverá. Reconciliarse con el pasado es fundamental para no destruir nuestro presente. Esta es una de las reglas de la vida para llevar adelante una existencia digna.

Pero además de reconciliarnos con nuestro pasado, existen otras tantas reglas de la vida que debes vivir para tener una existencia en paz y armonía:

6 reglas para vivir una vida sin amarguras

Hace un tiempo, navegando por la red, encontré una imagen que contenía estas frases de las «reglas de la vida». Hoy las comparto, añadiendo mi experiencia personal, para que las tengas como un recordatorio de lo que debemos hacer para llevar una vida plena.

1 Solo tú eres responsable de tu propia felicidad

En una sesión con mi terapeuta ella me explicaba que a veces las personas necesitan quitarse la mochila y pasársela a otro para alivianar la carga, haciéndoles responsable de sus males. Aprendí con la experiencia que solo uno mismo es responsable de su propia felicidad.

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Claro que hay factores que favorecen a una vida feliz, pero aunque suene utópico, es la actitud que tenemos la que nos llevará por el camino de la dicha. No se trata de tener para ser felices, sino de ser felices con lo que tenemos.

2 El tiempo todo lo cura

Una frase de cajón que a veces nos deja un sabor amargo, más cuando necesitamos ese empuje que nos libere de la tristeza, de la amargura. Sin embargo, es una sentencia que tarde o temprano comprenderemos que es real.

El tiempo nos ayuda a mirar hacia atrás con calma, a rever aquello que nos golpeó o que no supimos hacer, o aquello que hubiésemos querido cambiar. El tiempo es un gran maestro que aunque no siempre sane nuestras heridas, nos enseña que siempre hay nuevas oportunidades para enmendar nuestros errores, calmar el dolor de una pérdida o para valorar más que nunca lo que tenemos.

3 Lo que piensen los demás de ti no es tu problema

A todos nos importa lo que los demás piensen de nosotros. Por más que nos esforcemos en que no sea así. Sin embargo, intentar que no nos afecte es un ejercicio diario. Nadie está en tus zapatos ni en tu piel, nadie ha vivido lo que tú has vivido. ¿Por qué deberían juzgarte entonces?

Cuando decidí amamantar a mi hijo hasta los 3 años y resolví traerlo a mi cama todas las veces que me lo pedía, escuché muchas frases hirientes; vaticinios errados que solo hablaban desde la perspectiva de ese otro, y no de la mía. Por ello, lo que pensaban de mí no me afectaba en absoluto.

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Nadie puede tener certeza acerca de nuestra vida más que nosotros mismos. Por lo tanto nadie puede aventurarse a hablar de ti. No te atormentes por el qué dirán.

4 Haz las paces con tu pasado, o tu presente te destruirá

Como decíamos al principio, deja de pensar en lo que pudo haber sido y no fue. El aquí y el ahora te enseña a que puedes seguir haciendo mucho más, puedes reivindicarte, puedes salir al sol y ganar.

Centrarte en tu presente es lo único que podrá transportarte a tu futuro. El pasado solo hará que te estanques en un mar de dudas e incertidumbres. Borra esas lágrimas, quita la angustia de tu corazón y enfréntate a la vida.

5 El amor propio arregla cosas que otros rompen

Una frase que todos deberíamos leer a diario. Cuando nos amamos no dejamos que los demás nos lastimen. Cuando sabemos poner límites, tenemos en mano la llave de nuestro despertar como personas. Se trata de saber decir que no cuando es necesario, o saber apartarnos de algo o alguien que nos daña.

Reparar el amor propio es una hermosa tarea que debemos hacer en lo cotidiano, y el desafío está en saber remediar aquello que los demás rompieron, queriéndonos y valorándonos cada día un poco más. Pues de esa manera llegará un día en que nuestra autoestima será tan fuerte que nadie podrá destruirla.

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6 No midas tu progreso con la vara de otra persona

Compararnos muchas veces es inevitable. Más aún en la sociedad consumista en la que vivimos. Para llegar a la cima no debes superarte más que ti mismo, pues eres tu mejor competidor.

Dios le dice a Samuel en la Biblia“No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” .

En tiempos donde las redes sociales marcan tendencias, donde nos medimos por lo que tiene o hace el otro, es un gran desafío hacer una mirada introspectiva y detenernos a pensar en todas nuestras virtudes, aquellas que nos enseñan a valorar nuestro esfuerzo y a agradecer todo lo que hemos conseguido.

Cada uno de nosotros podrá agregar sus propias reglas a esta lista, pero sin dudas estas ayudarán a que nos acerquemos al ideal de vida que queremos vivir. ¿Qué otra regla para una vida y feliz agregarías tú?

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Nacida en Argentina y mamá de dos, ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.