Si te has sentido un «patito feo», podría ser síntoma de un trastorno mental

¿Qué ves cuando te miras al espejo? Descubre si padeces del síndrome del "patito feo".

Teresa Guadalupe Correa Pérez

Probablemente la mayoría de las personas estemos más que familiarizadas con el cuento del patito feo ya que es muy popular. En esta historia, al final el patito no era un patito, sino un polluelo de cisne, que al crecer y cambiar su apariencia deja a los demás patos que se reían de él, alucinados y boquiabiertos con la sublime belleza de ese maravilloso cisne de plumas blancas.

Por supuesto, la fábula del patito feo es solo un cuento, pero hoy nos servirá para ilustrar de forma muy certera una situación que es real para muchas personas que están obsesionadas con su apariencia y que se ven a sí mismos como un «patito feo».

Es normal que a veces no nos sintamos inseguros respecto de nuestro aspecto físico, pero cuando esto se vuelve una obsesión y modifica nuestra conducta social, puede derivar en lo que se conoce comúnmente como “síndrome del patito feo”, pero que en realidad se llama Trastorno dismórfico corporal de acuerdo con un estudio, publicado por Interactive Clinical Pharmacology & Clinical Reserch.

Más que inseguridad

Este trastorno mental se caracteriza porque no puedes dejar de pensar en uno o más defectos percibidos en tu apariencia, defectos que para los demás es menor o no perceptible. Sin embargo, es posible que te sientas tan avergonzado o preocupado al respecto que evites muchas situaciones sociales.

Además, cuando presentas Trastorno dismórfico corporal, te obsesionas intensamente acerca de tu apariencia y tu imagen corporal, reiteradamente te miras al espejo, te aseas o buscas seguridad, incluso durante muchas horas al día.

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El defecto percibido y los comportamientos repetitivos te provocan una gran angustia e impactan en tu capacidad para funcionar en la vida diaria y es posible que procures muchos procedimientos estéticos para intentar «arreglar» el defecto percibido.

Cuando nos sentimos el “patito feo”

Es posible que, leyendo esto te sientas identificado y reflexiones si alguna vez has pasado por esta situación; así que para identificar si tú o alguien de tu entorno puede padecerlo, existen otras características comunes de las personas que tienen este síndrome:

1 Sienten que los cumplidos se los dicen por compromiso

Es posible que una parte de ti sepa que ya no eres ese patito feo de la adolescencia, pero también que todavía te cueste creértelo del todo y aceptarlo cuando es otra persona quien te lo dice. De hecho, cuando alguien te hace un cumplido tu tendencia es a no creértelo o a pensar que la gente te dice cosas buenas por amabilidad o porque son buenas personas.

2 Tienden a compararse con los demás siempre

No puedes evitarlo, cuando estás con otras personas sientes que no eres tan guapa, tan lista, tan divertida o tan encantadora como las demás y, lo que es peor, piensas que todos los demás lo saben.

3 No les gusta llamar la atención

Cuanto más discreta e inadvertida pases, menos posibilidades de que alguien se dé cuenta de que eres un «patito feo». La mayor preocupación para muchas de las personas que han pasado por esto es crearse una personalidad fuerte e interesante, o ser valoradas por su inteligencia.

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Pero ni se les ocurre que puedan también utilizar su aspecto físico para llamar la atención, resultar interesante o ser carismáticas.

Adolescencia, etapa crucial

Si hay algo que se sabe de la adolescencia es que es una etapa difícil, pero para algunos puede serlo un poquito más. Es una época de transición, donde tantos cambios se dan en nuestros cuerpos y mentes, y donde a veces algunas personas de nuestro alrededor nos hacen la vida un tanto complicada.

Basta con un detalle físico que sea diferente o que llame la atención. En mi caso, resultó que era una niña con sobrepeso, lo cual fue motivo de burla en mi clase, colegio e instituto durante algunos años.

Durante mucho tiempo yo sentí que yo era fea, que nunca iba a gustar a nadie, además yo me miraba al espejo y solo podía ver los kilos extra con los que estaba viviendo.

Aunque la realidad es que una vez pasada la adolescencia, y con ayuda de atención médica profesional, logré un cambio en mi estilo de vida y alimentación, que me permitió tener un peso saludable y recuperar gran parte de mi autoestima.

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Cómo superar el síndrome del patito feo

Personalmente, durante mucho tiempo creí que no pasaba nada por sentirme así, que había conseguido tener una vida buena, amigas, incluso pareja y que la gente me valoraba por ser buena persona o inteligente. Sin embargo, no me daba cuenta de cuánto afectaba a mi vida social las inseguridades que había en mí y mis complejos.

No me daba cuenta de que, en muchos casos, evitaba ir a sitios con gente que no conocía demasiado. Ni era consciente de hasta qué punto eran poco saludables los pensamientos que me acosaban sobre que era la más fea, la más tonta y la menos válida de todas. Pero todo esto cambió tras visitar al nutriólogo y psicólogo que fueron fundamentales para mi recuperación.

Los expertos pueden ayudarnos a reconstruir nuestra autoestima de una forma saludable y objetiva cuando sentimos que no podemos salir adelante solos. Cuando sentirte «fea» afecta tu calidad de vida, tus relaciones y tu forma de ser, es una alarma que debe encenderse para buscar ayuda psicológica de inmediato.

Una vez que estés en camino hacia el amor propio, podrás aprender a valorar a la persona que eres ahora y a entender que la belleza perfecta no existe y que «ser bonita» no es lo más importante en la vida. Y como dice mi abuela: «no necesitas ser guapa como ella, eres guapa como tú misma».

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Teresa Guadalupe Correa Pérez

Lou Correa es una apasionada investigadora de ciencia y psicología, amante de los libros, el clima frío y los abrazos cálidos; joven madre de un bebé y esposa.