Si tus hijos toman malas decisiones o se alejan de Dios, ¡saca tu arma secreta!

Cuando los hijos se alejan, los padres nos sentimos desesperados. Tú tienes en tus manos una herramienta poderosa para ayudarlos a retomar el buen camino, ¿ya la utilizas?

Marilú Ochoa Méndez

Uno de los dolores mas fuertes que podemos vivir los padres es ver que nuestros hijos eligen un camino incorrecto. Nos duele verlos camino al precipicio, y querríamos detenerlos, pero no siempre nos es posible. 

Nuestro amor incondicional por ellos no puede hacernos vivir su vida. Eso les haría aún mas daño, y tarde o temprano se alejarían irremediablemente de nosotros.  Y es que nuestra guía justo debe encender en sus corazones la sed por lo bueno, lo bello y lo verdadero, formando su voluntad para que elijan aquello que los eleve. Pero una vez que han crecido, debemos dejarlos vivir.

Nuestro papel ante las malas decisiones de los hijos: ¡siempre cerca!

Algunos padres, para manifestar su desacuerdo ante alguna mala decisión en sus hijos, deciden romper relación con ellos.  De esta manera, sienten que se manifiesta radicalmente su rechazo y su dolor hacia la elección del hijo. Sin embargo, esta decisión, no es acertada.

Imagina que estás en un barco con tu familia.  Lo has construido tú, colocando lo necesario para la supervivencia de todos. Hay alimento, cobijo, habitaciones, espacios de recreación, y chalecos salvavidas.  Un día, tu hijo decide lanzarse al mar solo y autodirigirse ¿Que harías? Definitivamente no sería opción ignorarlo, dejarlo ir a la deriva y alejarte de él ¿No tratarías de navegar siempre cercano a donde él pudiera estar? 

Cuando los hijos nos rechazan (a nosotros, a nuestros ideales o valores), la mejor decisión es mantenernos como un satélite cercano a su universo, permitiéndoles saber que existe un puerto seguro a donde pueden volver si así lo desean.

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Quisiera hacer mucho, y él no me lo permite

Cuando los hijos vuelan lejos del nido, es momento de que prueben sus alas, su sentido de orientación y supervivencia.  Si los lazos construidos entre nosotros son sólidos, ellos regresarán. Si no, aún así no podemos colgarnos de sus alas, en algún momento debemos dejarlos partir.

Ellos así lo desean, y nosotros ya vivimos nuestra vida, así que debemos quedarnos donde estamos y monitorearlos lo mas posible.

¿Han decidido tus hijos cortar comunicación e incluso relación contigo y tu pareja? No te preocupes, aún hay mucho que puedes hacer.

¡Tenemos un arma secreta!

Afortunadamente para nosotros, los padres contamos con un arma secreta para llegar a lo mas hondo del corazón de nuestros hijos y ayudarlos al máximo. ¿Ya sabes cuál? ¡Sí, la oración!. 

En el libro del profeta Isaías, leemos: “ciertamente así dice el Señor: «aun los cautivos del poderoso serán recobrados, Y rescatada será la presa del tirano. Con el que luche contigo Yo lucharé, Y salvaré a tus hijos” (Is 49, 25).

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También en una de las Cartas de Pedro recibimos un mensaje de consuelo, te lo comparto: “el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro, 3:9).

La ternura que Dios nos ha dejado en su palabra para apoyar y no desamparar a nuestro pueblo es un inmenso consuelo, como las palabras que el profeta Oseas nos dejó escritas en el Evangelio: “¿Cómo podré abandonarte, Efraín? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión.” (Oseas 11: 8).

La oración es un arma siempre efectiva

Ver a nuestro hijo lejos del bien, nos hiere en lo más hondo, pues nos pesa que inevitablemente caerá y sufrirá.  Sin embargo, siempre es un gran consuelo saber que Dios lo ama mucho más que nosotros, y que Él ha prometido escucharnos siempre, y amar incondicionalmente especialmente a los pequeños.

En el Evangelio de Lucas leemos sobre la superioridad del amor divino al amor de los padres: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”. (Lc 11, 13).

Estas palabras son un bálsamo a nuestro corazón, tú sufres por tu hijo, ¡y Dios sufre más!, cuentas entonces con el mejor de los aliados para atraerlo de nuevo al sendero del bien.

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Son muchos los versículos en la Biblia en que Dios nos dice que pidamos, y nos dará, leamos uno de ellos: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan, 5: 14).

Ora y no te preocupes

Pío de Pieltrecina, el fraile italiano que atraía multitudes por su amor a Dios y a los hombres, nos dejó una hermosa frase que delinea el camino que podemos seguir ante la inquietud de ver a nuestros hijos tomar decisiones incorrectas: “Ora, ten fe y no te preocupes, Dios se encargará de lo demás”. 

Los padres sabemos preocuparnos. Ante un problema de esta magnitud, o cualquier otra inquietud, pensamos que dejando de dormir, atormentándonos o sufriendo, logramos algún cambio o mejora en la situación, cuando a veces solo nos castigamos por culpabilidad o miedo.

Nunca dudes, que lo mejor que podemos hacer siempre ante situaciones como estas, es acercarnos al verdadero Dios por quien se vive.

En Jesús, no solo hallaremos consuelo y paz, sino la seguridad de que Él cuidará siempre a nuestros hijos.  No desesperes, serás escuchado.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.