¿Te pasa lo mismo con cada relación sentimental? Puede deberse a esto

Erika Patricia Otero

A muchos de nosotros nos gustaría que nuestra historia de amor fuera irrompible. La realidad es que no sucede en la mayoría de los casos, y el amor se acaba.

Lo peor es que muchas veces nuestras relaciones sentimentales son la misma historia, solo cambia el protagonista. Esto se llama repetir patrones. Lo realmente negativo de esto, es que vivimos el fracaso por la misma causa una y otra vez.

Romper este patrón puede hacerse cuesta arriba porque las raíces del mismo están en heridas de nuestra infancia.

Ya se trate de rupturas que se den infidelidad, violencia o discusiones sin sentido, si notas que es una situación que se repite, lo razonable es busques cortar eso desde su raíz.

¿Recuerdas lo que en tu niñez aprendiste del amor?

Puede sonar triste, pero es cierto. Mucha responsabilidad tiene la manera como nos vinculamos con nuestros padres, con nuestras relaciones amorosas.

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Si por ejemplo:

-No recibiste mucha atención de parte de tu padres.

-Te dejaron al cuidado de terceros (abandono).

-Fuiste criado a gritos y golpes.

-Te enseñaron que para recibir algo debías ganártelo.

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Lo creas o no, fue la manera en que aprendiste que se daba el amor. Sin embargo, estas acciones generaron en ti grandes heridas emocionales. Estas se traducen en actitudes adultas como autosuficiencia, dependencia emocional, agresividad, miedo al abandono, entre otros. Bien sabemos que nada de esto es amor, pero es tu forma de amar; una que debes sanar para tener una relación afectiva plena y feliz.

¿Qué es lo que está fallando?

Descubrir por qué tus relaciones sentimentales siempre llegan a un punto muerto, requiere que hagas un análisis de tu infancia.

Los fracasos sentimentales por lo regular se deben tanto a tener una idea equivocada del amor; así como a tener expectativas poco realistas de este.

El descubrimiento de las razones puede ser doloroso, pero ser consiente de estos es el primer paso para sanar.

Si estás en una relación, es normal que con el tiempo empiecen a ver los lados menos agradables del otro. Enfrentarse a esos defectos y dificultades les llevará a pensar si son capaces de aceptarse. Si es así, podrán comenzar a construir una relación más madura y comprometida. Esto se logra porque han alcanzado tal nivel de intimidad que no temen mostrarse sin máscaras; además, saben comunicarse y el tiempo de idealizar al otro fue dejado atrás hace mucho tiempo.

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El enamoramiento no dura para siempre. Para muchos es complejo enfrentarse a esto, tanto que prefieren terminar porque ya no sienten las mismas “mariposas” de antes. Sin embargo, quienes superan esta fase, tienen asegurada una pareja estable y una relación sana.

Desde luego, ambos deben comprometerse a hablar cuando las cosas no vayan bien y respetar al otro. Si esto no se logra y eres una persona con un amor propio adecuado, la relación llegará a su fin. Pese a esto, sabrás que no fue culpa de tus heridas, sino que las cosas, debían llegar a su fin.

¿Siempre terminas sintiéndote víctima?

No podemos pretender que todas las relaciones funcionen. Todos cargamos heridas, unas más grandes que otras. El punto es que aprendamos y sigamos adelante.

Seguramente algunas personas deban hacer un duelo para lograr una transición sana a otra relación. Lo que se pretende es no volver a cometer los mismos errores y que la siguiente relación pueda trascender.

Ahora, si piensas que tienes mala suerte en el amor, que siempre te maltratan; entonces, estás asumiendo una posición de víctima. Cuando una relación llega a su fin, son dos los responsables. Que termines culpando y juzgando al otro lo que hace es negar una responsabilidad que sabes que tienes.

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No, no es mala suerte. Es que sin darte cuenta buscas personas que cumplan con el patrón que aprendiste en tu infancia sobre el amor. Por esto es necesario que sanes a tu niño interior. De otra manera, vas a terminar pasando de una relación a otra y fracasando; eso hasta que sanes.

Pregúntate si en ti hay alguna carencia emocional que desees sanar. Por ejemplo, te sientes abandonada, rechazada, ignorada; todos estos aspectos deben ser tratados y superados para aprender a amar y ser amado de la manera correcta.

Ley del espejo: como es dentro, es afuera

Es simple, no te gusta de los demás, lo que no te gusta de ti. Te gusta de los demás, lo que te gusta de ti.

Con esto en mente, lo normal es que busques rodearte de personas que sean similares a ti. Además, es el tipo de personas que también atraes.

Por esto es justo que analices tus relaciones pasadas ¿Por qué razón te terminaban o terminabas una relación? ¿Infidelidad? ¿Malos tratos? Sea cual sea la razón, eso es justo lo que debes sanar dentro de ti. Es necesario para que la próxima persona que llegue a tu vida sea justo la que necesitas para ser feliz.

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Por último puedo decir que todos podemos reconocer qué carencias tenemos. Es de cuenta tuya buscar ayuda o sanar cultivando la comprensión y el amor propio. Todo está en tus manos.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.