¿Te planteas educar en casa debido a la pandemia? Debes leer esto

¿Convendrá plantearte la idea de educar en casa ante tanta incertidumbre? Aquí encontrarás respuestas para tomar la mejor decisión.

Marilú Ochoa Méndez

Este año 2020 no ha sido fácil para nadie. Las personas en general hemos aprendido a reinventarnos y a conocernos de forma distinta en el confinamiento.

Hoy quiero hablar de las complicaciones que hemos vivido las madres.  De la noche a la mañana, tuvimos que responsabilizarnos del aprendizaje de nuestros hijos que se sintieron atrapados sin salida, llenos de energías y sin posibilidad de gastarlas al 100.

Si bien nuestros hijos, aguantaron estoicamente el fin de las salidas por la tarde, los paseos de los domingos y las visitas a los abuelos, ¿quién ayudaba a las madres que se frustraban sin hallar con acierto su lugar ante tanta exigencia?

Un “quédate en casa” que parece no terminar

Eran muchas las madres que vivían un día a la vez, esperando que pronto “pasara” esta nube negra fruto de la pandemia. Tristes, vieron que día tras día, lo único seguro era que el “quédate en casa” se prolongaría.

Han iniciado ya las vacaciones de verano, y muchas se preguntan inquietas si soportarán, de nuevo -durante el siguiente ciclo escolar- sentirse al límite entre sus pendientes personales, la casa, la atención a la familia y las exigencias de los centros escolares.

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Estas madres son las que se preguntan si no será mejor optar por hacer “escuela en casa” o “homeschool”, y con esto, especialmente, lo que buscan es paz.

Primero, aclaremos los términos

En la educación que la escuela proporciona, los padres asumimos ciertas consideraciones de manera tácita: la escuela es responsable de nuestros hijos, que durante su estancia fuera de casa, harán deporte, convivirán y aprenderán.  A nosotros nos queda la responsabilidad de supervisar solamente la elaboración de tareas y trabajos, mientras trajinamos llevándolos a clases extraescolares, al médico o como acompañantes en lo que hacemos nuestros pendientes

Ahora que salir de casa no es lo ideal, muchas madres extrañan su soledad matutina, y añoran desentenderse del gran peso que implica garantizar a través de la educación que sus pequeños serán “hombres y mujeres de bien”.

Otras, se resisten a la idea de seguir siendo las administradoras del contenido escolar, pues ajustarse a los lineamientos de alguien externo les ha resultado agotador.

A estas últimas, la idea de educar en casa las emociona: sus hijos aprenderán sin las exigencias de atender ciertas clases a través de plataformas digitales y no tendrán ya que mandar evidencias a ningún lado.  Muchas esperan que después de un año de esta labor, sus hijos puedan regresar al Colegio de manera presencial, pasando este trago amargo de la mejor manera posible.

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Escuela en casa no es sustituto de la escuela

Pero estas madres no consideran que para la mayoría de las expertas en homeschooling, la escuela en casa no sustituye la asistencia de los niños a un programa escolar estandarizado.

De hecho, lo nombran de manera distinta: aprendizaje fuera de la escuela, unschooling, aprendizaje orgánico y aprendizaje supraescolar, son algunos ejemplos de este sistema que tiene tantos adeptos alrededor del mundo. Revisemos algunos:

Aprendizaje supraescolar: Priscila Salazar acuñó este término para referirse al cumplimiento de precisos objetivos familiares en la educación en casa que van mucho mas allá de los objetivos académicos; y según ella, tienen como eje el descubrimiento del sentido de vida de sus hijos. Para ella: «tener una perspectiva supraescolar consiste en percibir la escolarización como un recurso más y no como una autoridad en el desarrollo de una persona«.

Aprendizaje orgánico: para Cecilia Arévalo, este término expresa la necesidad de permitir que los niños aprendan de manera natural e integral lo que les interesa, desarrollando habilidades de investigación y procesamiento de la información. Buscan un «aprendizaje libre, profundo y consistente sin ayuda de la escuela«.

El “unschooling”, va mas allá todavía. Busca que a través de las vivencias del día a día: acompañar a los padres al súper, ayudar a cocinar a los padres, la lectura y los intereses que vayan surgiendo a cada niño, él sea el que descubra el mundo poco a poco de manera lo mas natural posible.

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Como puedes ver en estas tres definiciones, educar en casa es un proyecto casi siempre a largo plazo.

Vivir la vida juntos

Entre los propósitos de los padres que eligen este estilo de vida, está convertirse ellos en los referentes de sus hijos, porque es a ellos a quienes se pedirá cuentas de su bondad o maldad. Estos padres se plantean que nadie amará ni comprenderá mas a sus hijos que ellos, y de esta manera, se abocan a promover aquello que le interesa a sus pequeños para impulsarlos no solo a aprender, sino a ser.

Los papás homeschoolers consideran que el aprendizaje se da de manera natural si los hijos están en un entorno adecuado con libertad, conexión y presencia activa de sus padres, que se comprometen a aprender con ellos.

Consideran que no es necesario tener licenciaturas en pedagogía o educación, sino solo una genuina disposición a descubrir el mundo de la mano de sus hijos.

Aunque sí existen algunas opciones que brindan planes de estudio y libros para que curses en casa un grado escolar, y dan certificaciones, el espíritu general de este sistema no es temporal, sino permanente.

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Conviene preguntarte qué deseas

La invitación es que ahora que estás considerando esta manera de educar a tus hijos, te preguntes si este estilo de vida más relajado, más autodisciplinado y más libre te ayudaría en tu misión y visión familiares o no.

Lo primero que recomiendan los expertos es que tengas un proceso de “desintoxicación” para tus hijos que han estado escolarizados, que ellos nombran: desescolarización.

Este proceso implica que el niño dejará de sentarse “a ver qué quieren enseñarle”, y se convertirá en actor principal de su proceso de aprendizaje.  Priscila Salazar, en su libro “Aprendizaje Supraescolar”, afirma que de la misma manera como tu hijo aprendió a hablar, puede aprender todo en la vida: teniendo contacto con el mundo real, siguiendo aquello que le inquieta, que le da curiosidad e investigando de manera natural.

Pero suena demasiado exigente

Definitivamente, a los padres que lean esto por primera vez, les parece que dejar la “seguridad” que aportan las escuelas para autodirigirse, es abrumador.

Sin embargo, tras una toma de conciencia, muchos valoran la oportunidad de construir una comunidad amorosa y unida de autoayuda y crecimiento familiar, y se lanzan a la aventura.

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Lo que tú decidas, estará perfecto, porque como jefe de familia, sabes que lo importante es dar a tus pequeños las herramientas para que vivan una vida plena y enriquecedora para ellos mismos y sus semejantes.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.