Tener un hermano es tener un cómplice y amigo para toda la vida

El amor fraternal se demuestra con simples actos, y es tan fuerte y legítimo que avasalla cualquier obstáculo.

Fernanda Gonzalez Casafús

Quienes tienen un hermano saben que la vida es más rica con ellos. Un hermano es un ángel en la tierra, y es con quien aprendemos las primeras reglas de convivencia en sociedad. Tener un hermano se siente reconfortante y nos colma de alegrías cotidianas.

Cuando éramos pequeñas, con mi hermana peleábamos bastante. Pero también éramos cómplices de travesuras, y ella era a quien yo más admiraba, por ser mi hermana mayor. Hoy veo a mis hijos crecer juntos teniéndose el uno al otro, y el corazón me explota de alegría.

El hermano del año

Navegando por las redes podemos encontrar cientos de videos graciosos y emotivos sobre niños. Ellos nos deleitan con su inocencia y su amor desmedido y nos enseñan mucho acerca del amor.

Un video en particular llamó la atención de miles de internautas que quedaron cautivados ante tanta demostración de amor fraternal. En el mismo, se puede ver cómo un niño pequeño ayuda a encestar una pelota de basketball a su hermanita. La niña, al primer intento se golpea con la pelota en su nariz, y se desarma en lágrimas.

Su hermano acude en su ayuda de inmediato y aplica la mejor medicina: un abrazo y un beso. Entonces, luego de unas palabras de amor y unas caricias, el niño le ayuda a su hermana a encestar nuevamente. Cuando ella lo logra, vuelve a animarla con unos cuantos besos en su mejilla. La niña ahora muestra una sonrisa de oreja a oreja.

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Un amor incondicional

Este video se ha vuelto viral, pues nadie puede resistirse al mensaje de amor y fraternidad que emana. El gesto de este niño nos inunda de esperanza y nos alienta a seguir creyendo en el amor desinteresado e incondicional.

Mis bebés se están volviendo virales difundiendo un mensaje de positividad, apoyo y amor”, dice orgullosa su madre en su cuenta de Instagram. Seguramente, ese orgullo, así como el gesto auténtico de su hijo, sean producto de un trabajo continuo y responsable en la crianza de esos niños, basado en el amor y el respeto.

Estos niños nos tocan el corazón porque quienes tenemos hermanos sabemos que el amor por ellos es profundo y leal. Un hermano es un amigo para toda la vida, es quien nos guía y nos alienta a seguir, y quien afronta las peores adversidades. Pero también, es quien comparte nuestras alegrías con el orgullo más sincero.

Cuidado y amor fraternal

Cuando nació nuestro segundo hijo, mi esposo y yo estábamos muy ansiosos por ver la reacción de nuestra primogénita. Ella apenas tenía dos años, y no estábamos seguros cómo lo tomaría, a pesar de que ya “conversaba” con su hermano hablándole bien cerquita de mi vientre.

El día que nació mi bebé, preparamos un regalo con un bello envoltorio y lo llevamos al sanatorio. Cuando llegó mi hija y entró, se encontró con su hermanito en mis brazos, junto a ese llamativo regalo. Su hermano “se lo había traído”, y ella quedó fascinada con el gesto.

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La invitamos a que lo toque, que le dé un beso de bienvenida, y le pedí que me alcanzara un pañal para cambiarlo. El amor fraternal comenzó desde ese mismo instante, para no detenerse jamás. La emoción me hacía un nudo en la garganta cuando los vi mirarse por primera vez.

El mejor regalo

Sin dudas, el mejor regalo que pueden hacernos nuestros padres, es un hermano. Y aunque tener un solo hijo también tiene sus ventajas, cuando tienes la posibilidad de criar dos o más hijos, ves cómo el amor entre ellos crece y los colma de enseñanzas para toda la vida.

Tener un hermano es aprender a lidiar, a negociar, a compartir, pero además es aprender acerca de la confianza y la solidaridad. Aunque muchas veces tengamos recuerdos de nuestras peleas con hermanos, cuando pones en la balanza los momentos compartidos, te das cuenta de cuánto has aprendido de la relación y cuánta falta te hace cuando no tienes a tu hermano o hermana cerca.

Alimenta el amor fraternal

Puedes tener la mejor relación con tu hermano, o puede que por motivos de la vida, la relación no sea del todo buena. Pone una mano en el corazón, cierra tus ojos, y pídele a Dios que el amor que sienten jamás merme ni que nada ni nadie interfiera en él.

Alimenta el amor entre hermanos con gestos cotidianos, como una llamada, una conversación pausada y lejos de los teléfonos móviles, o brindando tu ayuda cuando tu hermano o hermana lo necesite.

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Si tienes hijos, es tu deber nutrir ese cariño entre hermanos, evitando las comparaciones, dándole a cada hermano el lugar que se merece, y brindando las mismas posibilidades a todos por igual.

Fomenta el perdón y la gratitud

Pedir disculpas y dar las gracias serán las mejores herramientas que tendrán los niños para sostener el pilar de la hermandad. En la infancia, cuando las rivalidades hacen mella en el ego, y cuando la lucha por recibir las atenciones de mamá y papá se hacen presente, pedir perdón y decir gracias, será algo que deberán aprender con constancia.

Ayuda a tu hijo a comprender la importancia de pedir perdón cuando ha herido a su hermano. Promueve la gratitud como un ejercicio cotidiano. Tú eres el mejor ejemplo de ello. Que unas disculpas y un “gracias” estén siempre en tu boca, para que tus hijos lo emulen sin esfuerzo.

Tener hermanos es una hermosa bendición. No dejes de agradecer a la vida por tenerlos en tu vida. Hónralos con tus actos y vivifica el amor fraternal día a día.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Manager. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.