Tu hijo mayor también te necesita, y te lo demuestra con estas señales

Grandes y chicos, incluso adultos, todos necesitamos la mirada de nuestros padres. Aprende cómo atender las necesidades emocionales de tus hijos mayores.

Marilú Ochoa Méndez

Tengo casi 41 años, y aún necesito a mi mamá.  No me da pena decirlo.  Me emociona llamarla para contarle cómo me ha ido, me gusta escuchar sus recuerdos de otros tiempos, y disfruto enormemente su compañía. Pero a pesar de esa certeza personal, he de confesar que a veces considero que “ya di mucha atención” a mis hijos mayores, y me concentro solo en los menores.

De esta manera, intento que el tiempo me alcance para todo, pues con la casa, mis pendientes personales y la atención a mi familia, a veces me cuesta cumplir con todo de manera cabal.  Sin embargo, ¡todos nuestros hijos nos necesitan!, no solo los pequeños.

En este texto quiero compartirte algunas estrategias para saber leer y atender las necesidades de nuestros hijos mayores, de forma que -quienes tenemos niños de edades distintas- logremos abarcar en amor y atención los requerimientos de todos.

Mamá, me haces falta

La psicóloga mexicana Julia Borbolla enlista algunos comportamientos que pueden presentar nuestros hijos, que nos indican que la están pasando mal, y nos necesitan:

– Cambios en sueño

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– Falta de apetito

– Ausencia de contacto físico

– Dejar de hacer actividades que le generaban placer

– Estar pendientes o muy expuestos a las noticias

– Autoagresiones

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– Irritabilidad

– Llanto excesivo

– Ansiedad

A estas podemos agregar que se vuelven exigentes, que realizan berrinches o se encuentran irritables con frecuencia, que solo desean estar solos, y la agresividad.

Lo primero: conexión

Si detectas en tu hijo mayor alguna de estas características o simplemente deseas brindarle más y mejor atención, es momento de concentrarte por un tiempo (te recomiendo un par de semanas) en él o ella.  Acércate durante el día en distintos momentos a conversar con él, interésate por sus cosas, invítalo a realizar algunas actividades juntos.  Lo más importante: procura que se diviertan y se rían juntos al menos una vez al día.

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¡Ojo!, si no es común en ti darle estos espacios de atención a tu hijo mayor, es probable que te mire con sospecha y que te rechace.  No dejes que sus reacciones te desanimen.  Intenta con más ahínco, y de formas cada vez mas creativas y agradables para él o ella.  La conexión es la base para poder desenmarañar la tormenta interior que puede estar viviendo él o ella en su interior.

Cuando se encuentran abrumados, nuestros hijos se sienten ahogar en el mar de emociones que los invaden, tal vez teman que si te dejan entrar, se desborden.  Tu perseverancia amorosa por conectar les dará la seguridad para que te abran su corazón.

Ahora, el diálogo directo y entre líneas

Ya que has invertido tiempo de calidad con tu hijo, es momento de procurar indagar qué ocurre dentro de su corazón o mente. Tú eres quien conoce a tu hijo, pero de inicio no te recomiendo iniciar con una pregunta directa como:”¿cómo te has sentido últimamente?“, o “¿cómo estás?“, pues son muy generales.

En su lugar, podrías iniciar explicando tu preocupación: “He visto que te cuesta dormir, ¿cuál crees que sea la causa?“, por ejemplo. La sugerencia es que realices observaciones desde tu visión y le preguntes si tu sentir es acertado o no, y si tiene algo que desee compartir contigo para trabajarlo juntos.

No es seguro que nuestros hijos deseen contarnos qué ocurre, porque a veces ni ellos mismos lo saben, especialmente si pasan por la adolescencia.  Es entonces cuando debes convertirte en detective y observar mucho, escuchar con el corazón sus gestos, actitudes y palabras.

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El amor siempre es necesario

No solo es necesario, sino básico para el desarrollo de nuestros hijos.  Un estudio realizado por la Universidad de Washington afirma que “el cariño logra desarrollar más el hipocampo, estructura cerebral esencial a la hora de aprender, memorizar y manejar el estrés”.  Asimismo, concluyeron que un hipocampo poco desarrollado genera mayor tendencia a la depresión y poca tolerancia a vivir bajo presión.

A estas razones científicas debemos agregar que es preciso que nuestros hijos se sientan amados. Esto requiere un esfuerzo consistente de nuestra parte, porque -por las características individuales de cada hijo y su historia- cada uno recibe amor de manera distinta.

Hay que saber dar amor

El autor Gary Chapman, en su libro Los Lenguajes del Amor (una joya, te lo recomiendo ampliamente), divide en cuatro tipos de lenguaje las necesidades afectivas que mas nos llenan el corazón. Aunque su propuesta se realizó inicialmente para parejas, ya tiene varias versiones del libro para niños, adolescentes y mas.

Conocer estos lenguajes y ubicar el de nuestros hijos nos será de gran utilidad para ser eficaces en la manifestación de cariño.  Te los explico:

Contacto físico

Este lenguaje, que es fundamental en la primera infancia, se mantiene como una necesidad permanente para algunas personas, con quienes las caricias, tomarlos de la mano y en resumen, tocarlas, les hace sentirse llenas por dentro.

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Palabras de afirmación

Aquí el autor se refiere a las palabras que expresan reconocimiento, validación y empoderamiento. La persona reconoce verbalmente los avances, cualidades positivas y oportunidades de otro y con eso “llena su tanque” emocional, como diría el autor.

Tiempo de calidad

Compartir tiempo juntos realizando actividades que tanto tu hijo como tú disfruten, es el lenguaje número tres. Cuando tú dejas de lado tus ocupaciones y prestas atención completa e interacciones activas, haces saber a tu hijo que lo amas y disfrutas su compañía.

Regalos

Este gesto, utilizado por todos en ocasiones especiales, hace sentir a algunas personas muy amadas. No se trata de dar regalos costosos siempre, sino de mostrar con detalles físicos que hemos pensado en esa personita, y la valoramos tanto que lo hacemos patente.

Actos de servicio

Realizar actividades como preparar los alimentos, atender a quien se siente indispuesto, liberar la carga a alguien que se encuentra agobiado, pertenecen a este lenguaje del amor.  Al procurar realizar actos de servicio, muestras atención a las necesidades de otro, y le muestras con dedicación y tiempo cuánto te importa.

En este test preparado por el autor, puedes detectar el lenguaje de cada uno de tus hijos (niños o adolescentes) para hacer más patente tu amor hacia ellos.

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Como ves, la observación y la dedicación, obran maravillas. Te deseo una excelente convivencia con tus hijos mayores, que te generará mucha mas empatía y hará tu vida familiar aún mejor. ¡Cuéntanos tus avances!

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.