Tus creencias tienen más poder del que puedes imaginar

"Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto". Henry Ford

Erika Patricia Otero

Una vez leí la siguiente frase: «Si piensas que puedes o que no puedes, siempre tendrás razón». Desde entonces es un lema personal al que me aferro para esforzarme en mis propósitos.

La primera vez que la puse en práctica fue cuando fui de excursión al cerro de Monserrate, en Bogotá, Colombia. Íbamos con dinero limitado, así que pagar un pasaje en funicular o teleférico era imposible. Tendríamos que hace todo el recorrido hasta la cima a pie, por más de tres horas de camino en ascenso.

Comenzamos a subir; sin embargo, a la mitad del camino comencé a sentir cómo el soroche comenzaba a afectarme. Pese a eso, me dije que no podía darme por vencida; fue entonces cuando comencé a repetirme esa frase que había leído meses antes. Cada que sentía que no iba a poder dar un paso más, me decía: «Yo puedo», así, todo el recorrido que me faltaba.

Para ser franca, no sé cuanto tiempo pasó, lo cierto es que jamás dejé de mirar mis pies. Temía tropezar y caer rodando por el camino en descenso llevándome a mi paso a los cientos de personas que venían tras de mí. Lo cierto es que cuando alcé mis ojos solo me faltaban unos cuantos metros para llegar a la cima.

Debo admitir que me sentí feliz; había logrado algo que no creí poder hacerlo. Ese día fue cuando probé que el poder de lo que pienso es superior a cualquier miedo, y que podía ser capaz de todo.

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La confianza de ese conocimiento me llevó a viajar al extranjero mientras mis conocidos me decían que era muy peligroso. También me impulsó a confiar en mí para perseguir mis sueños, y eso es lo que hago en estos justos momentos.

Creencias que te impiden alcanzar tu máximo potencial

Hay cientos de ocasiones en las que pensamos que no somos capaces de lograr algo. También ocurre que sentimos miedo y una voz interna nos dice que no podemos logar tal cosa. Esas creencias las voy a exponer a continuación; es muy posible encuentres alguna que sea la que no te permite alcanzar tu máximo potencial.

1 Pensar que eres insuficiente

Todos hemos sentido en alguna ocasión que no somos lo suficientemente guapos, fuertes o capaces. Pensar que no somos suficientemente «lo que sea», genera obstáculos mentales que hace que te sientas inferior.

Lo que trata de desviar esta creencias es tu incapacidad para aceptarte tal como eres. Lo triste es que no importa qué tanto tengas, qué tan bella seas o qué tan inteligente seas. En tu mente jamás serás capaz de lo que deseas. La razón es que ese pensamiento te impide confiar en ti y ser feliz.

Debes empezar a trabajar en ti. Convencerte de todo lo contrario y esforzarte por cambiar eso que piensas que no eres. Mírate al espejo cada día y dedícate palabras de amor. Hazlo cada día cada vez que te veas al espejo; hazte cumplidos tipo: «Eres hermosa(o)», «puedes superar ese miedo», «Eres capaz de …», así con lo que sea que desees enfrentar en tu vida. Créeme, el concepto equivocado que tienes de ti mismo cambiará paulatinamente; yo lo hice.

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2 Creer que lo mejor es no tener sentimientos

Bloquear tus sentimientos no te hace más fuerte; por el contrario, te hace más vulnerable. Además, te expone a que ola acumulación de dolor y amargura exploten causando problemas innecesarios o incluso enfermándote.

Entiendo que el deseo sea no sufrir. Nadie quiere sufrir, pero el sufrimiento hace parte de la vida y nos fortalece. No te impidas amar, sentir rabia, molestia o impotencia; esos sentimientos liberan y sanan; solo es cuestión de dejarlos ir luego de haberlos experimentado.

3 Pensar que superar a otros te hace mejor

El asunto con este punto es que jamás estas satisfecho de tus logros. Además, vives en constante estado de comparación con las personas que consideras que están por encima tuyo.

Lo que más deseas es ser capaz de superarlos. Piensas que si los superas, entonces te sientes satisfecho de ti mismo. Cuando ya superas a alguien comienza de nuevo la búsqueda de otra persona para superar porque tu alimento es la competencia y ganar a como de lugar.

Ten en cuenta que nadie es mejor o peor que nadie. Todos tenemos deficiencias, debilidades y fortalezas que nos hacen ser lo que somos y debemos aceptarlas para ser felices.

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4 Creer que tu vida es peor que las de los demás

Todos tenemos situaciones difíciles. Pretender que nuestras penas sean peores que las de otros solo te pone en el plan de víctima. Esta es una forma egocéntrica de percibir la vida. No porque alguien no sea adoptado o huérfano, o no sea pobre o tampoco tenga un problema de salud, sufre menos.

Olvídate de intentar hacer que las personas te tengan lastima por tus problemas; en su lugar esfuérzate por ser ejemplo de fortaleza y apoyo para quien necesite una manos amiga; eso te hará sentir mucho mejor.

5 Creer que los bienes materiales son la única fuente de felicidad

Poseer cosas materiales es genial, que nadie te diga lo contrario. El error está en que son cosas que se pueden perder en cualquier momento. En cambio, cuando lo que procuras es cultivar tus conocimientos, tu fuerza interior, ser mejor persona, te aseguro que eso es algo que nadie puede quitarte.

No dejes de trabajar por lo que deseas, pero no cometas el error de dejar en segundo plano tu capacidad para sentirte feliz y cómodo contigo mismo.

Como puedes ver, estas creencias te destruyen y te llevan a ser infeliz. Comienza a creer que eres capaz de todo lo que te propongas, que te lo mereces y que eres un excelente ser humano; entonces serás imparable.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.