10 enseñanzas que dañan a nuestros hijos para toda la vida, aunque pensemos lo contrario

Cuida las cosas que le dices a tu hijo, aunque pienses que están bien, podrías estar haciendo daño.

Emma E. Sánchez

Si alguien preguntara ¿qué desean los padres para sus hijos?, simplemente podría responder que todo lo bueno que este mundo puede ofrecer y, por supuesto, alejar todo lo malo o lo que pudiera lastimarles en su vida.

La cuestión viene cuando nos damos cuenta que los consultorios psicológicos, de consultoría o consejería familiar, terapeutas y hasta psiquiatras, están llenos de personas cuyos problemas y aflicciones tienen su origen en las relaciones, formación y educación que recibieron de sus padres en casa.

Todos tomamos lecciones sobre cómo ser padres

Me imagino alguna vez habrás escuchado decir a alguien: “es que nunca nos enseñaron a ser padres”, y es por eso por lo que cometemos tantos errores. Sinceramente, difiero mucho de esa idea: todos y cada uno de nosotros tomamos miles de lecciones de cómo ser padres. Tuvimos muchas muy buenas clases y otras más no tan buenas, e inclusive algunas muy malas.

Todos aprendimos a ser padres o madres con las lecciones que nos dieron nuestros padres, inclusive cuando estos estaban ausentes o nos abandonaron. En todos los días de nuestra infancia, aprendimos de ellos.

Por eso ahora que lo podemos entender o saber, debemos ser más cuidadosos con las lecciones que ya estamos dando y si han sido “malas lecciones”, comenzar a mejorar nuestra práctica como papá o mamá consciente.

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Somos su ejemplo

Recuerda esto: los hijos aprenden por medio de lo que observan con sus ojos, de lo que escuchan con sus oídos pero sobre todo, de lo que sienten en su piel y su corazón.

Lo que entra por estos canales durante la infancia queda indeleble en su vida.

Entre pedagogos y psicólogos tenemos una frase que dice:

«Infancia no es destino» porque a pesar de las más terribles y dolorosas lecciones que un ser humano pudo haber recibido, también está en su naturaleza el poder cambiar cuando se vuelve consciente de sus errores y necesidades.

Así que pensando en que nuestros hijos tengan infancias sanas y felices y no llenas de cicatrices emocionales, te propongo revisar estas “lecciones” que seguramente muchos hemos dado a nuestros pequeños con la mejor intención y creyendo que les serán para su bien, pero que los especialistas y adultos rehabilitados nos dicen no son tan buenas ni correctas como lo creíamos.

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1 Si alguien te molesta, no le hagas caso

Cuando el hermano menor molesta al mayor, la mamá le dice «Déjalo, está pequeño. Aguántate, ni te pega tan duro«. Enseñanza equivocada.

A veces predicamos este concepto con tanta frecuencia y a la ligera, que dejamos en la mente de nuestros hijos la idea de no defenderse, alzar la voz cuando se requiere hacerlo, permitir abusos y jamás luchar por lo que les corresponde, incluidos el buen trato y respeto.

Es muy triste saber que muchas jovencitas no pueden alzar la voz, gritar o defenderse cuando algún sujeto las toca en el camión o un novio les agrede “de juego”.

«Si alguien te molesta, dile que no lo haga, dile que te molesta lo que te hace, si insiste, dile a tu maestro, avísame a mí o cualquier adulto que esté cerca, jamás permitas que alguien te lastime». Esta es una instrucción mucho más asertiva.

2 Todo está bien, no te preocupes

Cuando algo malo o triste pasa, en automático solemos decirle a nuestros hijos: «No te preocupes, todo está bien, no pasa nada», y el niño lo cree real y totalmente, así sin filtros.

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¿Dónde está la falla? Sencillo, en que no siempre es verdad ni real lo que le estamos diciendo al menor. Te comparto el ejemplo: la familia tuvo un accidente, todos están bien excepto el papá que está en el hospital grave. La mamá le dice a los hijos la famosa frase «todo va estar bien», y entonces el papá fallece. ¿Qué pasó ahí?

Todos sabemos que las cosas no siempre van a estar bien ni van a salir bien, entendemos que hay riesgos y que las cosas no siempre saldrán como lo deseamos.

Por esto, es mejor decir a los niños:

-«Esto es lo que sucede, nosotros estamos bien, pero papá está delicado, así que debemos esperar al médico y que nos de información ¿les parece que hagamos una oración por él?»,

-«Pero, ¿se va a morir mi papá, mamá?»

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-«Hijo, no lo sé,  si eso pasa, debes recordar que somos una familia y que seguiremos juntos. Vamos a esperar y a desear lo mejor para papá».

Debemos ser honestos sin ser crudos ni rudos,  desarrollar la esperanza acompañando acciones reales para salir adelante.

3 Siempre obedece a tus mayores

Hoy en día esta afirmación es muy cuestionable. Muchos casos de abuso se pudieron haber evitado de haber enseñado que un niño puede expresar su opinión, diferir y cuestionar. Nótese que no hablamos de rebeldía o desobediencia, sino de ayudar y enseñar a nuestros hijos a desarrollar un sentido crítico y tener la fuerza para decir NO y negarse cuando algo no es correcto, le afecta o va contrario a las enseñanzas de sus padres.

4 ¡Cómete todo! No dejes nada en el plato

¿Y si mejor le servimos un poco menos? ¿Y que pida un poco más si lo desea? Ahora entendemos que obligar o presionar  procesos alimentarios en la niñez puede ser el origen de desordenes alimenticios en la adolescencia y vida adulta de nuestros hijos.

La alimentación está directamente relacionada a las emociones, no lo olvides.

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5 Cuídate mucho, ¡no te vayas a caer!

E inmediatamente el pequeño ¡se cae! Nada de este tipo de expresiones, por favor, siempre será mejor decirles «¡Ánimo! ¡adelante!» Y si se cae: «¡arriba campeón!» «Vamos a volver a intentarlo ¡vas muy bien!».

6 Tú solito puedes

Y si necesitas ayuda ¡aquí estoy! Dime donde te apoyo.  Claro que es muy bueno que los niños busquen hacer las cosas por sí mismo y nosotros fomentarlo, pero es igual de importante saber pedir ayuda cuando lo necesitemos. Solicitar ayuda no es señal de debilidad sino de inteligencia y autoconocimiento.

7 Si te pega es que le gustas, pero no sabe cómo decírtelo

Por muy “cierto” que esto pudiera ser ¡jamás debes decirle eso a un niño! Primero, porque le enseñamos a entender la violencia como una manera aceptable de relacionarse y la peor: como una expresión de amor ¡eso es terrible!

La violencia y cualquier agresión en la infancia debe ser detenida y corregida mediante un moldeamiento de la conducta correcta y/o aceptable en el grupo social. Los menores deben aprender a distinguir una caricia de un golpe y a ser tratados con tal respeto y cuidado, que cuando alguien no les trate de esa manera no permanezcan cerca de esa persona.

8 No quiero que hagas eso porque me va a doler mucho que te lastimes

¿Así o más egoísta? Revisa tu lenguaje, tu pensamiento y tus acciones, tal vez estas cortándole las alas a un ave que está lista para volar.

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9 Haz lo que te digo, no lo que hago

Incongruencia total. Siempre será mejor no decir nada y dejar que nuestras acciones den esas buenas lecciones de paternidad.

10 No llores ¡aguántate!

Nadie me ha podido explicar por qué es malo que los niños lloren o los hombres o cualquiera.

Llorar es parte de nuestra naturaleza, es un mecanismo necesario para nuestra salud y desarrollo integral. Muchos padres regañan a sus hijos cuando lloran porque a ellos les molesta el ruido, les avergüenza la conducta y porque muy en el fondo, tienen miedo de estar cometiendo algún error de crianza y no saber cómo afrontarlo.

Ejercer nuestra paternidad o maternidad es un constante proceso de mejora y perfeccionamiento personal.  Educar y criar a nuestros hijos nos invita a mejorar nuestro lenguaje, reflexionar en nuestras expresiones y deseos pero sobre todo, en ser ejemplos de palabra y obra.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.