7 sabios consejos de un padre tras enfrentar la muerte de su hijo

“A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en el mismo ataúd" (Alphonse de Lamartine).

Erika Patricia Otero

Hace un tiempo escuché a alguien decir: “Cuando pierdes a tus padres, eres huérfano. Cuando quien muere es tu pareja, eres viudo, pero cuando muere un hijo ¿Qué nombre recibe?”

En efecto, perder un hijo es algo que no tiene nombre. No es que sea un dolor mayor, solo que es muy diferente, más profundo.

Mi abuela perdió a varios hijos, todos ellos cuando aún eran bebés. Quizás piensen algunos que por ser hijos nonatos o recién nacidos, la muerte no duele tanto como la pérdida de un hijo de más edad. La situación es que todo hijo concebido en el amor, representan la esperanza de los padres de verlos crecer y ser felices. Por eso es natural que la muerte de un hijo de cualquier edad duela profundamente. Mi abuela manifestó en más de una ocasión que la muerte de un hijo trae consigo un dolor que no tiene nombre y en el que nada da consuelo.

Consejos de un padre que sabe lo que es perder a un hijo

Ningún padre espera que uno de sus hijos muera antes que ellos. La realidad es que esto ocurre, y como toda muerte, aflige profundamente la vida del matrimonio. Incluso, muchas relaciones maritales terminan de forma inminente al momento de la pérdida de un hijo, pero esto es otro tema.

Richard Pringle vivió en carne propia la muerte de su hijo mayor Hughie. El niño falleció a la edad de 3 años a causa de un problema cerebral que le provocó una hemorragia, y luego la muerte. Ante esta situación, Richard quedó atónito y con mucho dolor; sin embargo, pese a la dura experiencia, él aprendió varias cosas que se tomó el tiempo de compartir en la red social facebook y que ahora trataré de condensar a continuación.

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1 Nunca amas demasiado

Besos, abrazos, palabras de afecto, todo lo que para ti y tu familia represente una expresión de amor es bienvenido.

Jamás hay demasiados “Te amo”, “Ven te doy un abrazo”, “Eres un excelente hijo”. Hay mil formas de expresar amor a las personas que queremos y cada día y en todo momento es una oportunidad para dar amor.

2 Siempre tienes tiempo

Los adultos siempre sentimos que el día no alcanza más que para cumplir con las responsabilidades, y -tal vez- al final del día podemos dejar un poquito de tiempo para estar con la familia.

¡Error! siempre hay tiempo para ver a los hijos jugar y jugar con ellos. Siempre hay momentos para ver un programa de tv, escuchar y dar consejos. Es cuestión de querer pasar tiempo con los que amamos y este va a salir de cualquier parte si no lo proponemos.

3 Planta recuerdos

Cuando mi papá vivía con nosotras, recuerdo que no había un solo fin de semana en el que él no organizará un paseo.

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En casa además hay una infinidad de fotos de la familia cuando yo aún era una niña de menos de 10 años. Fue llegar a mi adolescencia y que se separaran para que todo esto se acabara, pero no por falta de interés; había mucha tristeza en los primeros años que absorbió nuestras vidas.

Luego, con mi mamá comenzamos a formar otro tipo de vivencias. Experiencias que se clavaron en mi mente y creo que hasta el final de mis días las recordaré.

Ya se trate de fotos, videos, cartas y muchas, muchas experiencias lindas, planta recuerdos en la mente de tus hijos; créeme, como una hija que soy, es lo que más atesoro en la vida. Sé que tú sabes que es cierto.

4 No es cuestión de tiempo, es cuestión de dinero

Los hijos de las personas adineradas no son más felices que los hijos de las personas que no tienen tanto dinero; no si sus padres no tienen tiempo para compartir con ellos.

Para un niño vale lo mismo un Nintendo de última generación, que un barquito de papel; siempre que su padre o madre se los dé con amor y los disfrute con ellos.

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Querido padre de familia, no es cuestión de cosas caras, es cuestión de mostrar verdadero interés por tu hijo.

5 Jueguen

Este es otro magnífico recuerdo que tengo de mis padres, y que estoy segura ni tras su muerte voy a olvidar.

Con mi papá jugábamos a las escondidas, armamos rompecabezas e íbamos de paseo a río. Con mi mamá jugábamos a saltar la cuerda, a la golosa (rayuela o avioncito) y a muchos juegos de mesa.

Como puedes ver, no se necesita dinero para pasarla bien con tus hijos, es cuestión de amarlos y querer -repito- querer a los hijos.

6 Valora los pequeños momentos

La vida en familia pone sus cimientos en los pequeños momentos. Piensa en cuando tu hijo te dedicó esa primera sonrisa o fuiste su primera palabra. Recuerda cuando dio sus primeros pasos hacia ti y estiró sus bracitos para que lo alzaras. 

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No hay un padre o madre que sea capaz de olvidar nada de eso. Es lo mismo con nosotros, que jamás olvidamos esa bendición que nos dan cuando dejamos la casa, o esa risa cómplice al contarle alguna travesura.

Cuida que sus vidas estén llenas de millones de pequeños instantes que se queden marcados a fuego en la memoria.

7 Siempre despídete, asegúrate de expresar tu amor y jamás te alejes enojado

Sabemos que salimos de casa, pero no sabemos si vamos a regresar. En el mundo exterior hay miles de situaciones peligrosas que muchas veces impiden que regresemos al hogar.

Es por eso que es muy importante no solo despedirse al salir de casa; también lo es decir «Te amo», así como lo es el jamás irse enojado con quienes te aman y amas.

¿Qué más te puedo decir? Ama, cuida, protege y pasa mucho tiempo de valor con tus seres amados. Todo lo que nos queda al enfrentar la muerte; además, es todo lo que nos llevamos con nosotros.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.