Cuando críes a tus hijos no pienses en la perfección, mejor busca que sean buenas personas

Los hijos buenos son el reflejo de padres dedicados, no perfectos.

Erika Patricia Otero

Hay dos grandes verdades en la vida de los seres humanos. La primera es que ningún niño nace con un instructivo que le enseñe a sus padres a criarlos; y la segunda es que nadie nace con los conocimientos necesarios para ser un buen padre o madre.

Esas dos verdades son las grandes razones por las cuales en la crianza se cometen tantos errores. Es que ser mamá y papá es algo que se aprende en la medida que los hijos crecen. Peor aún es que con cada hijo que llega a la familia, los padres deben empezar de nuevo el aprendizaje.

No es por ser dramática, pero criar hijos puede resultar un reto que muchas veces pone en contra a padres y abuelos. A los primeros, porque quieren criar a sus hijos según sus objetivos; y a los abuelos, porque quieren proteger a sus nietos y que sus hijos no cometan los mismos errores que ellos cometieron.

Lo cierto es que la crianza requiere no solo de paciencia y carácter; además, se debe ser capaz de amoldarse a las necesidades de los hijos, y de ser sabio para reconocer cuándo se comete un error y corregirlo.

Pese a todo esto, hay grandes mitos sobre la crianza que ya va siendo momento de que sean desmentidos. El fin es que dejes de poner sobre tu espalda y la de tus hijos el peso de las falsas expectativas. Esos mitos son:

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Ser un buen padre o madre es igual a que quieres mucho a tus hijos

Puedes amar mucho a tus hijos y cometer muchos errores al criarlos. Amar no es igual a no equivocarse. Y corregir y castigar a tus hijos no es igual a «amarlos menos».

De hecho, también hay acciones y actitudes que muchas veces los padres cometen y que para nada expresan amor. Lo que pasa es que el amor hacia los hijos está condicionado por el miedo a perder autoridad y poder ante ellos.

No dudes en que amas a tus hijos, pero es un hecho que muchas veces vas a sentirte frustrada, cansada, furiosa; sin embargo, eso no te hace una mala madre o un mal padre.

Es tu deber criar hijos felices

A muchos padres les preocupa que sus hijos no sean felices. Los ven tristes o cansados y de inmediato suponen que están haciendo una mala labor en la crianza.

La realidad es diferente. Un niño debe saber lo que es la tristeza, la frustración y el fracaso. Debe saberlo porque esto les ayuda a hacerse fuertes y valientes. Además, esto les enseña a desarrollar estrategias que les ayudarán a salir adelante en la vida.

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La felicidad entonces, es un sentimiento de abundancia, de certeza de que pueden ser capaces de lograr lo que se propongan en la vida. Esto lo van a lograr solo aprendiendo que la vida no es fácil; que hay que luchar y esforzarse, y que solo quien sabe enfrentarse a las durezas de la vida, sabe apreciar las bendiciones que llegan con el esfuerzo y así son felices.

La crianza es algo que aparece de forma natural

No es así, ya lo señalé al comienzo del artículo. La verdad es que si ser un buen padre o madre surgiera de manera natural en todos nosotros, la vida tanto para los padres como para los hijos sería mucho más feliz.

La crianza requiere paciencia, esfuerzo, sacrificio, generosidad entre muchas otras cualidades; y es un hecho que no todos los padres y madres poseen esas características. No quiere decir que quienes no son pacientes o no están dispuestos a sacrificarse son malos padres, solo que hacen lo mejor que pueden con las habilidades que poseen.

Si a lo anterior le agregas que cada hijo que llega al matrimonio es diferente, pues los padres deben tener la capacidad para implementar una manera de crianza diferente para cada uno de ellos. Es de esta manera que criar a los hijos va surgiendo según las necesidades y capacidades de cada hijo.

El niño exitoso es el que más talentos tiene

Para muchos padres es muy importante lucir ante el mundo los talentos de sus hijos. Es como si los talentos de los hijos fueran un reflejo de la buena crianza que les están dando, y sabemos que no es así.

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Criar buenos hijos, exitosos y felices no es una competencia de capacidades. El deber de unos buenos padres es que sus hijos sean felices y buenas personas, lo de ser exitosos es algo que se da por añadidura.

Sí, es cierto que los padres deben proporcionar a sus hijos las oportunidades que les permitan desarrollar sus talentos. Sin embargo, deben cuidar que eso no se convierta en una carta abierta a aprovecharse de ellos poniendo en su vida expectativas tan altas que los niños solo se vean abocados a complacerlos.

La crianza está dirigida hacia los hijos

Cuando se tienen hijos, no solo ellos aprenden de ti, tú aprendes con y de ellos.

Tus hijos son el reflejo de la persona que eres. La razón es que los crías como deseaste ser criado; además, tus hijos aprenden por el ejemplo que les das. Es por eso que la crianza no solo involucra a tus hijos; también está dirigida a ti, en hacerte una mejor persona y en hacerte un mejor padre o madre.

Para finalizar, solo me queda decir que ser buen padre no se trata de ser perfecto. Tampoco se trata de colmar a los hijos de todas las cosas materiales que se les pueda proveer. Un buen padre es el que está dispuesto a crecer con sus hijos, a aprender con ellos; pero mientras te empeñes en hacer todo bien sin equivocarte, lo que puede suceder es que te equivoques más.

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Confía en tus instintos y acepta consejos y guía, aprende a pedir perdón y a corregir tus fallas y poco a poco harás lo mejor por tus hijos; en últimas, ellos con sus acciones en la adultez te dirán qué tan bien desempeñaste tu rol como padre o madre.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.