El aburrimiento en las relaciones es normal, pero puedes transformarlo en algo positivo

El aburrimiento es uno de los mayores males para las relaciones humanas. ¿Sabes cómo hacerle frente?

Erika Patricia Otero

Siempre me ha gustado pasar tiempo en casa y con mi familia; pero también siento a veces la necesidad de descansar de su presencia. Igual que me pasa a mí, le puede ocurrir a muchos.

En el caso de los esposos, imagina despertarte todos los días al lado de la misma persona por cuestión de 20 o 25 años (incluso más). Los abuelos lo toleraron porque aprendieron a amar y aceptar hasta los defectos y hábitos un poco raros de sus cónyuges; pero es algo que no siempre ocurre en las parejas de hoy.

Ahora bien, recuerda cuando eras niña o adolescente. Las vacaciones eran algo esperado con ansias; poder levantarse tarde, ver televisión, salir de paseo con la familia o amigos era algo deseado. Sin embargo, cuando papá y mamá comenzaban a recordarnos que de la misma manera que teníamos derechos también deberes, era en ese momento cuando nuestros deseos de entrar a estudiar nos embargaban.

Soy consciente de que la convivencia diaria llega a generar dificultades entre los que comparten una casa, ya sean una pareja, padres e hijos, o un grupo de amigos. Obviamente los problemas que viven estos 3 grupos de personas son diferentes, pero muchas veces tienen una misma raíz: el aburrimiento. Pero además del aburrimiento, algo que también se comparte es que siempre se puede remediar si se sabe cómo hacerlo.

Problemas que surgen en la convivencia

En cualquiera de las relaciones personales los problemas pueden surgir por cosas tan simples como dejar un plato sucio en el lavaplatos. El gran meollo del asunto es que las personas suelen acumular frustración, y luego, cuando ya no aguantan más, estallan, y es ahí donde inician las fracturas de cualquier relación.

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El aburrimiento o hastío es el que comienza a hacer mella; va «metiendo el dedo en la herida» y hace que ante cualquier situación negativa que ocurra (por mínima que parezca) las cosas se pongan feas entre las partes. Por esto, hay que saber cómo arreglar los problemas antes que sea tarde.

Haz que el aburrimiento no dañe el afecto y la relación

Como ya señalé antes, el acumular malestares hace que estalle una hecatombe, a veces de la nada. Por esto, lo mejor que la pareja puede hacer para que su convivencia diaria no sea dañada por el aburrimiento es lo siguiente:

Hablar claro y negociar las cosas que no les gustan e incomodan

Pongamos como ejemplo un matrimonio. Cuando estaban de novios quizás eran pocas las cosas que te incomodaban de tu amor; sin embargo, ya casados te diste cuenta que no es tan organizado/a como creías, que además ronca cuando duerme, que no responde tus llamadas luego de un rato de tratar de pedirle que traiga pan para el desayuno, cosas por el estilo.

Como puedes ver, son cosas mínimas, pero se van acumulando. Pues bien, no dejes que esas nimiedades (porque lo son) dañen tu relación. Para ello, lo que deben hacer es hablar claro de esas cosas que les molestan del otro y busquen soluciones. Recuerden que no eres tú contra tu amor, sino ambos contra un problema.

Lo mismo ocurre con la convivencia en un núcleo familiar. Es bueno sentarse con confianza y hablar con los hijos de las cosas que no van bien con ellos (y viceversa), de sus problemas y necesidades; esto ayudará que toda la familia junta busquen soluciones, y vivir juntos será mucho más grato.

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Cuando se vive con amigos y de verdad se les tiene aprecio, también funciona hablar y preocuparse por ellos. Para muchas personas los amigos son esa familia que jamás tuvieron y vale la pena atesorarlos.

Darse tiempo y espacio para divertirse

De nuevo comencemos con una pareja de esposos, salir a divertirse oxigena y revitaliza la relación. Es una opción a la que recurren muchas parejas reconocidas. Ejemplo es la de Elsa Pataky y Chris Hemsworth, salen cada tanto para darle vida a su amor, y es un acuerdo al que llegaron para no matar su relación.

El asunto es que la monotonía, los hijos, el trabajo y un problema por aquí y otro por allá, corrompe el amor. Aprovechen momentos para ir al gimnasio, salir con amigos, irse de paseo, salir a bailar o a cine; eso reanima el amor. Negocien algún tiempo libre individual, no les caerá mal para nada.

Cuando se trata de una familia funciona igual; los padres no pueden pretender monitorear cada movimiento de sus hijos pues los ahogarán, y como pareja necesitan tiempo juntos. Ustedes educaron a sus hijos con buenas bases, y confiar en sus decisiones les da armas para hacerlos independientes.

Pueden también ir de vacaciones como familia y pasar grandes momentos juntos. En últimas a veces es la mejor herencia que se les puede dar a los hijos; una vida llena de buenos recuerdos y gratas experiencias.

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Te cuento algo de mí

Como familia jamás nos aburrimos. No somos una familia perfecta, hemos tenido épocas difíciles colmadas de problemas. Sin embargo, a favor tenemos que cada tanto, y sin planearlo, hablamos de esas cosas que nos molestan del otro y hacemos lo posible por corregir esos errores.

Además de eso nos damos espacio. No vivimos en un castillo donde nos encontramos cada tanto para desayunar. Nuestra casa es una residencia normal donde cada cual tiene su habitación, y también hay espacios en común que compartimos a diferentes horas del día. Añádele a eso que cada cual va por su parte haciendo su propia existencia; luego lo que hacemos es compartir lo que nos pasa.

Tal vez nos llevamos tan bien porque siempre procuramos estar de buen humor. No recuerdo un solo momento de mi vida despertar hecha un ogro mirando mal a nadie, y cuando estoy molesta por algo y mi madre viene a hablarme, lo que hago es decirle que en ese momento no puedo hablar, pero jamás me desquito con ella.

Salimos a pasear juntas o solas, cada cual tiene su vida y no invadimos el espacio que tácitamente hemos establecido y esto hace que nuestra convivencia sea feliz. No somos una maravilla digna de imitar, pero si de algo te sirve mi ejemplo, siéntete libre de emularlo.

Recuerda tener tu libertad y respetar la libertad del otro, hablar de esas cosas que molestan sin acumular frustración y expresarse el cariño que se tiene, lo demás vendrá solo.

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Te deseo lo mejor.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.