El rol del padre en la crianza con apego

La crianza con apego no es solo para la mamá y el bebé. Permitir que el padre ocupe su espacio garantizará un fuerte vínculo con su hijo, de por vida.

Danitza Covarrubias

Hemos escuchado, o tal vez leído, acerca de la crianza con apego. En general habla de cómo la mamá y el bebé pueden fortalecer el vínculo para la seguridad y el buen desarrollo psíquico del bebé. Pero, y papá, ¿qué puede aportar?

Aquí te comparto algunos puntos clave del rol de papá en esta ardua tarea de la crianza, y en especial cuando es con apego.

Involucrarse desde el embarazo

Los padres ahora tienen ventajas en comparación de los padres de antaño. Ahora hay fotografías, videos del bebé desde el vientre materno; existe la manera de poder escuchar el corazón del bebé, poder iniciar este camino de vincularte con la existencia de un nuevo ser inicia desde ahí. Poder sentir las patadas en el vientre de la mamá, hablarle, cantarle,  todo ello inicia a que haya una interrelación. Esto provocará que el bebé reconozca la voz del padre, y no lo sienta ajeno. Más allá de la relación con el bebé, es la sensación de aceptación hacia la madre que dará fuerza a esa unión con papá.

Contener y sostener a la madre

Hay padres que piensan que abrazar al bebé, darle su leche en botella, cambiarle los pañales, bañarle es lo que genera el vínculo. Sin embargo, esto es solo una parte. Es una realidad biológica que el vínculo primordial es con la madre, tanto por los 9 meses transcurridos en el vientre, como por la lactancia.

Por lo tanto, otra de las maneras de fortalecer el apego con papá es cuidar la relación con la mamá. Esto en los siguientes aspectos:

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-Los temas materiales

Poder asegurar a la madre la satisfacción de necesidades primarias como techo, alimento, salud, es indispensable. La madre, ante la total vulnerabilidad de abrir su cuerpo para dar paso al bebé, no puede proveerse. No puede hacerse cargo más que de entregarse al sostén de su nueva cría. Poder respaldarse en su pareja, y en quienes sea necesario para poder sostenerse ella misma es vital. Y esto, lo mamará el bebé. A través de la madre, podrá sentir las emociones de gratitud y confianza que la madre sienta hacia el padre.

-Los temas emocionales

Al igual que en lo material, la mujer después de parir queda totalmente vulnerable. Según la autora Laura Gutman, no solo se abre el cuerpo para dar paso al bebé, sino que también el alma se abre. Se abre para poder contactar con la bebé que fue, y comprender las necesidades del bebé. Esto permite la fusión, el vínculo materno.

La madre muchas veces entre este fenómeno, y las hormonas que se segregan para la lactancia, de pronto siente que se vuelve loca. Necesita contención, escucha, comprensión, empatía. No necesita el juicio de que «exagera», o la burla de que no se les aguanta, o de que las hormonas la traen de arriba para abajo. Necesita la aceptación incluso la misma que ese bebé que acaba de nacer. La aceptación de la pareja de su nuevo estado físico y emocional. Poder saberse aún amada por su pareja a pesar de su cuerpo transformado, y de su nueva fragilidad, la hará sentir al bebé también el amor de su padre.

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-Los temas sociales

Ante el acontecimiento de un nuevo bebé, generalmente hay mucha presión de los amigos y la familia extensa. Llamadas, mensajes, visitas inesperadas. Como sociedad no estamos sensibilizados a la importancia de la intimidad y el apoyo que supone el nacimiento de un ser. Es fundamental que des mayor importancia al bienestar de la nueva mamá, y del bebé, incluso por encima de la visita. Ahora ustedes son la nueva familia.  En el orden, es la nueva prioridad. El hombre no segrega hormonas al por mayor, por lo que puede ser más políticamente correcto al pedirle a la gente, por ejemplo, que se retiren de casa, puesto que no durmieron en toda la noche y necesitan descansar.

-La relación de pareja

La relación de pareja entra en crisis al nacer un hijo, especialmente al nacimiento del primero. Poder ser conscientes de la realidad que viven ayudará a poder buscar los recursos y afrontarlo. Es importante buscar pequeños espacios, momentos de pareja, decirse mutuamente cómo se sienten ante este nuevo acontecimiento; no como un reclamo personal -si lo que el otro vive no es agradable-, sino como un compartir en lo íntimo cómo cada quien está siendo movido con el nuevo acontecimiento.

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Poder seguir mirándose como pareja, y buscarse la mirada, mantener la chispa de la pareja. Y tener siempre en el horizonte el plan de tener una salida juntos, un momento de estar solos. Aunque sea en silencio, en el agotamiento, en la crisis, pero juntos.  También es fundamental esperar el tiempo necesario, respetar el ritmo de la mujer para volver a tener una sexualidad activa. Mientras tanto, la intimidad emocional puede ser lo que los una como pareja.

Permitir el apego

Algunos padres entran en un celo importante al sentir que la prioridad de su mujer ahora es el bebé. Poder reconocer la vulnerabilidad del bebé, y permitir que la mamá surja para generar ese vinculo que le dará al bebé seguridad, es fundamental. Este apoyo permitirá consolidar el vínculo, y entrar como una triada perfecta a esa unión. Ser testigo y contemplar cómo la mujer se convierte en madre, y como el bebé va creciendo momento a momento, hasta consolidar el lenguaje y la autonomía para el movimiento.

Entrar como separador amoroso

Hay momentos en los que la relación entre el padre y el bebé son fundamentales. Por una parte, en el inicio, cuando mamá necesita satisfacer una necesidad básica, por ejemplo, el que mamá pueda ir al baño. A veces el bebé está inquieto, y mamá no puede atenderse. Que papá pueda entrar como separador, con amor, con paciencia, conteniendo al bebé hasta que se reencuentre con su madre, es importante. Por una parte, asegura el vínculo con papá; por otra parte, mamá confía para poder atenderse, y asegurarse de su propio bienestar para estar con su bebé.

Más adelante, cuando el bebé se desplaza, y sobre todo cuando ya tiene lenguaje, es cuando el padre se siente más atraído al hijo. Este es el momento oportuno para entrar a cumplir su función. La función del padre es el impulso, es el «atreverse a hacerlo». El padre es de juegos, de retos, por desarrollo cerebral y tal vez por significado cultural. Es el momento en el que la relación con el padre es más directa, y no a través de la madre. Es cuando la madre también necesita respirar y comenzar a soltar a ese bebé para que crezca. Si seguiste los puntos anteriores, no será difícil que puedan avanzar en ello.

Y tú, ¿qué otra actividad consideras fundamental del padre en la crianza con apego?

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.