Hija, nadie ni nada te limita, y aquí estoy para apoyarte

Reflexiona sobre estas ideas asertivas para que la relación con tu hija sea exitosa.

Adriana Acosta Bujan

Una de las más grandes bendiciones que podemos tener las mujeres es convertirnos en madres; este es el amor más auténtico que podemos palpar. El amor hacia los hijos es un sentimiento inexplicable, como si fuera una conexión mágica que solo una madre puede sentir. Muchas veces puedes percibir el dolor, la tristeza, la alegría y la felicidad de los hijos con solo mirarlos.

Sabrás que criar un hijo varón es totalmente distinto que criar a una niña, simplemente porque los valores cambian y las enseñanzas de vida son diferentes; incluso podemos decir que la crianza en cierta manera es estipulada por las normas sociales, ya que hombres como mujeres tenemos que cumplir distintos roles. Por ello, es que la relación con un hijo o una hija tienen que ser diferentes.

Sigmund Freud en su teoría llamada Complejo de Edipo, corrobora que los niños desde muy temprana edad van desarrollando más cercanía por uno de los padres, es decir, los niños se acercan más a las madres y las niñas a sus padres. Esto tiene mucho que ver con la sexualidad. Incluso llega una etapa donde las niñas ven a su madre como la contrincante luchando por el amor del padre.

Es por ello que la relación entre madre e hija puede verse fracturada en cierta etapa de la vida, y no es solo porque no se lleven bien, sino porque así es la naturaleza humana.

Una relación para toda la vida

Todas las madres desean tener una relación afectiva, sólida y armoniosa con sus hijas, ya que quién mejor que una mujer para poderlas entender. Claro que un varón también puede entender a su madre, pero entre mujeres podemos llegar ser más empáticas puesto que somos más emocionales que los hombres.

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Así que será importante tomar en cuenta estas claves que mejorarán la relación que tienes con tu hija, haciéndola mucho más fuerte, sin que las distintas etapas del desarrollo obstaculicen tu comunicación y buena convivencia.

1 Abre tus sentimientos

A las mujeres se nos hace más sencillo expresar lo que pensamos y sentimos. Por tal razón, deberás procurar que tu hija aprenda a decir lo que siente sin temor a ser juzgada o reprimida. Si predicas con el ejemplo, tu hija te imitará, lo que la relación entre ambas será más fuerte.

Lo importante en este punto es que enseñes a tu hija a ser auténtica, a ser como ella quiere ser, sin necesidad de agradar a los demás. Cuando le das la confianza que necesita y el apoyo para demostrarle al mundo lo que piensa, ella se convertirá en una mujer segura y con alta autoestima.

2 Nada te limita

Desafortunadamente vivimos en tiempos donde el machismo aún se puede ver en cada esquina, como por ejemplo: en los trabajos que solo son para hombres y que las mujeres no pueden hacer. El punto clave es que tu hija pueda sentir la capacidad y la motivación para realizar cualquier cosa, sin importar lo que la sociedad haya determinado. Todas las mujeres tenemos la capacidad e inteligencia para desarrollar cualquier habilidad y destreza en cualquier ámbito.

Si enseñas a tu hija a no tener que depender de la fuerza de un varón para solucionar un problema, tu relación con ella se fortalecerá, ya que aprenderá a ser más independiente, sin limitar o menospreciar sus habilidades. Recuerda la frase “lo único que te limita son tus pensamientos”.

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3 Escucha con el corazón

Tal vez, la etapa más complicada para los padres en cuanto a la crianza de los hijos es cuando ellos están pasando su adolescencia, puesto que es común que piensen que nadie los comprende. Es por ello, que desde que las hijas son muy pequeñas tenemos que abrir el diálogo y la confianza, escuchando desde el corazón cada situación, idea o pensamiento, así ellas sentirán la confianza en decir lo que sienten en todo momento.

La clave es ir más allá de una simple conversación, siempre llegando al fondo de cada idea; por ejemplo: ¿por qué piensa o actúa de cierta manera?, ¿qué siente cuando hace tal cosa?, etcétera. Ella necesita sentir tu guía y apoyo.

4 Siempre juntas

No importa cuántos errores comenta tu hija, siempre hazle saber que cuenta contigo en las buenas y en las malas.

Ayúdala, guíala y conviértete en su mejor amiga, esa persona que no reclama, que no juzga o critica sin saber las razones; enfócate a encontrar soluciones en conjunto y logra que ella comprenda que todo tiene una razón de ser, que por más que se equivoque tú siempre la amaras.

5 Cosas de mujeres

Abre tu corazón y quita por completo ideas que posiblemente están arraigadas culturalmente. Con ello me refiero a que logres tener una comunicación con tu hija hablando de cosas que solo las mujeres pueden entender. Tal vez, hablar de los chicos, del amor, del período, del cuidado del cuerpo, del respeto, del embarazo, entre otras ideas.

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Si tienes una conversación constante con tu hija sin ningún tipo de prejuicio, harás que su relación sea más sólida y fuerte, ya que lograrán empatizar en muchos aspectos.

Siempre acompaña a tu hija en cada etapa de su desarrollo; enseña que el amor que le tienes es muy grande, incluso que puedes sentir su dolor y felicidad sin decir una palabra. No solo te conviertas en la madre que cuida a su pequeña, sino en su cómplice y amiga que la apoyará, guiará y ayudará a recorrer su camino de vida.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias