La «conexión» como clave de la felicidad

Ser feliz es un producto en constante venta. Sin embargo, la felicidad puede estar en donde menos lo imaginamos.

Danitza Covarrubias

Dentro de esta vorágine de rutinas y de sucesos en la actualidad, hay algo importante que hemos perdido. Es fundamental recuperarlo.

Sobrevivir es la nueva meta de estos días. Sobrellevar el trabajo, poder pagar las cuentas. Tener lo mejor, y cumplir con las obligaciones. Hacer, tener, e incluso ese “ser” que nos venden al pensar en obtener un certificado de estudios. Sin embargo, todo eso se desvanece ante momentos en la vida donde todo pende de un hilo.  Suele surgir la fuerte pregunta “¿para que?” También a veces esbozan reproches de unos y otros, o incluso de uno mismo, con todo lo no hecho.

Y entonces surge la pregunta fundamental  «¿de qué se trata esto que llamamos vida?”. Pues no hay espacio, ni tiempo para poder conectarse.

Qué es conectarse

Al hablar de «conectarse», muchos lo escuchan como algo complicado, o para los que están en la onda de meditar, u otras nuevas ideas que suelen no parecer compatibles con la ideología personal.

Sin embargo, conectarse es algo más simple, y a la vez más complicado. Conectarse tiene que ver con estar presente, en el tiempo presente, con aquello y aquellos que están presentes.

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Y muchas veces los logros o relaciones pierden sentido porque no nos conectamos con ello. Pero cuando logramos estar ahí, en ese logro, o en esa labor, en esa relación, entregados por completo, retomamos el disfrute, y también el sentido.

1 Conectarte con el ahora

A veces nos encontramos con la dificultad de poder estar en el momento presente. Nos inundan emociones no superadas del pasado. O nos atormentan temores del futuro, y nos perdemos del hermoso regalo del presente; de los olores, sabores, visiones, sonidos y sensaciones del ahora. Nos perdemos de vivirlo, y de nutrirnos de ello, de tomar los aprendizajes y soltar el instante momento a momento.

2 Conectarte con las cosas

Muchas veces logramos tener algo, y a los días, o a veces a las horas ya estamos pensando en el siguiente objeto a tener; nos perdemos del asombro de tenerlo. Del agradecimiento al significado del regalo que representa en nuestras vidas, de disfrutar su uso, y sus beneficios. Es importante poder tomarnos unos minutos y mirar, palpar, y gozar los artefactos que nos facilitan la vida día a día.

3 Conectarte con las labores

A veces un trabajo o actividad se vuelve cansada, incluso nos quejamos de tener que hacerla. A veces no queremos realizarlo. Ante este tipo de situaciones es importante poder refrescarnos el cómo fue que iniciamos a hacer lo que hacemos; y si aún lo queremos hacer, cuál era el sentido original. Si queremos continuar. Tal vez qué otras infinitas posibilidades están ahí, solo así podemos entregarnos a la actividad, con todo nuestro ser, con toda la pasión y entusiasmo, y obtendremos el gozo de la auto realización.

4 Conectarte con las personas

Cuando se trata de relaciones, solemos perdernos con mayor facilidad. Somos una suma de relaciones complejas en la que de pronto perdemos de vista el orden, las prioridades. O nos perdemos a nosotros mismos en la relación. O perdemos la relación al tratar de recuperarnos a nosotros mismos.

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Incluso perdemos las relaciones y a nosotros en todo lo demás: los objetos, las actividades, el pasado, nuestros temores del futuro. Es importante retomar lo básico y fundamental. Conectarnos con el otro, mirarle a los ojos. Dejarnos asombrar por su existencia y sus experiencias personales, sus significados y mundo interno, poder disfrutar lo que aporta a nuestras vidas. Vuelve a encontrarte con los demás cuando estés con ellos.

5 Conectarte contigo mismo

Es fácil olvidarse de sí mismo. El mundo es infinito, en esa infinitud nos perdemos. Esa infinitud está también dentro de nosotros mismos; en sensaciones, emociones, experiencias, ideas, sueños. Cuando vuelves a asombrarte y amarte al redescubrirte la vida cobra otros colores. Se siente su textura diferente, los olores son más profundos, el corazón se abre. Mírate,  contáctate, re-conectate contigo. Tú eres ese infinito.

6 Conectarte con lo espiritual

En ese volver a conectarte con todos, y contigo, estarás conectado con el todo. Y ahí, en esos instantes, descubrirás la maravilla de Dios (o como sea que le llames). Ahí puedes descansar, reposar, puedes sentir el gozo de la existencia misma. Puedes simplemente ser, confiar en el ser que contiene tu ser.

Conectarte con esa espiritualidad que el alma anhela, nutrirte profundamente para poder regresar al mundo con un amor más profundo, con una alegría más real, con un poder de conexión mayor. Para así lograr conectarte con todo, con todos,  y seguir conectado con el ser supremo.

Clave ante las dificultades

Cuando tengas dificultades de conectarte, recuerda cuando eras pequeño, y mira a los niños de tu alrededor. Ellos se conectan por excelencia con sus emociones, y con lo que sucede alrededor. Todo lo sienten, de todo se asombran, y todo lo expresan. Aprendamos de ellos, a seguir conectados.

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.