La familia, el único y más fuerte sostén en momentos de angustia

"Los momentos más felices de tu vida son los que pasas en tu hogar cerca de tu familia". Thomas Jefferson.

Erika Patricia Otero

Si hay una institución de suma importancia a lo largo de la historia humana, esa es la familia. No importa cómo o por quiénes esté conformada una familia; el punto principal, es que es el sostén de todo ser humano en los momentos más críticos de su vida.

Es natural que llegada cierta edad todos busquemos independencia de todo tipo. Nada de malo hay en ello; es más, lo reprobable es que llegada la madurez sigamos viviendo bajo el techo paterno. Lo anterior es tan negativo como el hecho de recordar que se tiene familia solo en momentos de necesidad.

Las familias no son perfectas, eso es cierto, pero ninguna problemática debe ser tan grave como para querer huir de ellos, y solo recurrir a buscar ayuda en momentos de crisis o enfermedad.

El punto importante acá es que así haya un océano de por medio, se debe hacer lo posible por mantenerse cerca de los nuestros. Ellos son los únicos que permanecerán firmes y a nuestro lado cuando más los necesitemos.

El tiempo precioso de estar con los nuestros

Si hay algo más preciado para una persona, ese es el tiempo que pasa junto a los suyos cultivando recuerdos. La razón es que no tenemos comprados los derechos sobre nuestra vida; es decir, podemos morir o perder a papá, mamá o hermanos en el momento menos pensado.

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Por mi propia experiencia, puedo decir que nada es más terrible que ver cómo el arrepentimiento puede carcomer a alguien que no supo valorar a su madre.

Es por eso que debemos procurar mantener nuestras relaciones familiares sanas. También debemos saber pedir perdón y ser humildes para perdonar aunque no nos pidan disculpas, y aun así ser capaz de mantenerse firme en el acto del perdón.

Con honestidad, uno de mis mayores temores es el el día en que muera uno de mis padres. Sé que eso es algo que puede suceder en cualquier momento, pero también tengo claro que precisamente por esto que debo hacer todo lo que esté en mis manos por darles y servirles lo mejor que pueda.

Dar y recibir

Cuando era niña, un tío me regaló un afiche precioso que rezaba la siguiente enseñanza:

«Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo» .  (Khalil Gibran)

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Era muy pequeña y no la comprendí del todo. Sin embargo, cuando me hice un poco mayor entendí que el acto de dar algo cuando nace es mucho mejor y noble.

Eso básicamente es lo que hace nuestra familia con nosotros, tanto en los buenos como en los malos momentos. Estoy segura que son muy pocos los padres que se niegan a ayudar a sus hijos cuando estos necesitan ayuda. Quizás por eso, lo justo es que los hijos respondan de igual manera.

Pero no solo entre padres e hijos debería darse este tipo de interrelación, sino que también entre hermanos deberían haber ese tipo de apoyo. No es que sea obligatorio que cualquier miembro de la familia lo haga, pero sí hay cierto nivel de agradecimiento y sobre todo amor, pues se hace sin miramientos.

Puede también negarse la ayuda, nadie está obligado a sacrificarse por otros por muy hijos o padres sean. Quizás haya razones de peso para tomar esta decisión, no lo sé, pero lo que sí tengo claro es que sí este tipo de respuesta es recibido por alguien humilde, seguro no habrán cabida a rencores. No va a ser así en todos los casos, pues puede que la distancia y rencillas no se hagan esperar.

En las relaciones familiares no hay nada escrito, solo podemos decir que siempre y cuando actuamos de manera acorde a nuestros principios y valores, la paz en nuestra mente y corazón va a ser permanente.

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Nada más el amor puede salvarnos

Si algo aprendí en los años que tengo de vida es que si algo puede salvarnos es el amor.

Por amor muchos de nosotros estamos con vida y nuestros padres nos dieron lo mejor que pudieron para beneficiarnos y hacernos felices. Por amor llamas a tus padres cada semana y les ayudas tanto como puedas en todos los aspectos posibles. También es por amor que perdonas las fallas de tus seres amados y pides perdón cuando te sabes culpable de algo.

La familia es un ente vivo que se mantiene junta gracias al amor que los miembros se profesan. Es el amor lo que hace que pese a los años y la distancia, e incluso más allá de la muerte, la familia sea recordada con amor.

Por amor a los nuestros es que regresamos a casa cada fecha especial, llamamos a los nuestros y sufrimos cuando alguno de los miembros sufre o está enfermo. El amor nos fortalece y hace que derrumbemos los muros más altos solo con el fin de estar cerca o dar confort a nuestra familia.

Yo solo puedo decir que puedes tener muy buenos amigos que puedes considerar tu familia; sin embargo, no lo son y deberías hacer todo lo posible por reconciliarte con los tuyos. Si no es tu caso, entonces ama y respeta a la familia que conformaste con tus amistades o tu pareja; ellos serán tu sostén en los momentos que más los necesites.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.