La magia del orden en el matrimonio, la familia y el hogar

Emma E. Sánchez

A María Montessori se le atribuye la frase “El orden exterior siempre conduce al orden interior”; de ahí que el orden y la presentación del ambiente escolar sean claves fundamentales para que su método impacte a los alumnos desde hace poco más de cien años.

Desde ese tiempo a la fecha, psicólogos, pedagogos y terapeutas han comprobado que el exterior influye en nuestro interior y viceversa. Inclusive, Marie Kendo más recientemente ha amasado una gran fortuna ayudando a la gente a entender el sencillo principio del orden y aplicarlo en sus vidas para transformarlas.

¿En qué te ayuda ordenar el espacio físico?

Si me permites, me gustaría compartirte algunas ideas y recomendaciones muy sencillas que puedes aplicar desde ya, y comenzar a transformar tu vida y la de los que amas.

El cambio externo es el primer paso para lograr un cambio interior profundo

Verás que algunas mujeres se cortan el cabello cuando terminan con alguna relación o inician una nueva etapa en su vida. Yo por ejemplo, corté mi cabello largo a un estilo muy cortito cuando nació mi primer bebé.

Todos, de alguna manera u otra, buscamos hacer un «parte aguas» en nuestras vidas para ayudarnos a cerrar una etapa y poder comenzar una nueva desde cero. Cada fin de año representa esa oportunidad de dejar atrás un ciclo e iniciar uno nuevo; observa por ejemplo cuando alguien va a iniciar un nuevo proyecto, busca un nuevo cuaderno o simplemente busca una nueva hoja en su cuaderno de trabajo.

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Todos necesitamos dar fin a algo para comenzar algo nuevo y mejor

El cambio físico se convierte en un recordatorio físico de las promesas o metas que en nuestro interior nos hemos hecho.

Cuando tú limpias tu habitación comienzas una gran transformación poco a poco si permites que esta ola de cambios continúe su marcha. Un día es la recámara, y al siguiente la cocina, luego el baño y  aquel cajón donde guardas recuerdos tristes, cuando menos te des cuenta, estarás no solo limpiando habitaciones, sino limpiando tu interior.

El orden exterior promueve la paz interior

Estar en un lugar limpio y ordenado siempre nos hará sentir mejor. Cuando nuestro hogar está recogido, todos los integrantes de la familia se sienten bienvenidos, tranquilos y déjame decirte, que hasta las discusiones disminuyen.

¿Has experimentado ese placer de sentarte y contemplar tu casa limpia? Es un ejemplo muy sencillo, pero ejemplifica perfectamente la paz que puedes experimentar cuando observar tu interior.

Es algo inevitable: cuando comienzas a poner orden en tus cosas, comienzas a ordenarte poco a poco tu interior y eso te irá llenando de tranquilidad.

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El entorno físico muchas veces afecta la forma en la que pensamos y sentimos

¿Has visto alguna vez los programas de TV que presentan acumuladores compulsivos? O ¿conoces a alguno?

Desafortunadamente cada historia de un acumulador, es la historia de alguien que busca llenar los vacíos emocionales de su vida con objetos y la gran mayoría comenzó cuando dejó de poner orden en su vida.

Se dice que el nivel de suciedad o desorden que permites en tus cosas y espacios corresponde al nivel de tolerancia que les das a lo sucio o desordenado en tu vida privada, tus pensamientos o conductas.

En este punto podríamos hablar de psicópatas extremadamente aseados o de hombres piadosos cuyas habitaciones eran peor que un muladar. Pero esos, si te fijas, son extremos donde no hay equilibrio.

En México tenemos un un dicho que dice: «Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre«. Se trata de encontrar el equilibrio en todas las cosas, inclusive en el orden y el aseo del hogar.

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Si te sientes triste o deprimida, haz algo de aseo

Si de manera repentina tienes necesidad de acomodar o limpiar, ¡hazlo! Tu mente está buscando el equilibrio y acomodar es una manera de re estructurarse de manera interna. Haz caso a lo que tu mente y tu cuerpo te piden.

¿Qué puedes hacer de manera habitual para favorecer el orden en tu vida?

Limpia u ordena cada que inicias algo, por ejemplo:

-el año nuevo

-el inicio de clases

-un nuevo trabajo,

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-cambiarse de casa,

-o al iniciar o terminar una etapa o relación.

Deshazte de lo innecesario y evita ser un “acumulador en formación”

Como regla, proponte solo guardar cosas que te hagan sentir bien o como dice Kondo: “cosas que te hagan feliz”, lo demás sácalo de tu vida.

La cocina, el baño y tu recámara siempre limpios y en orden

El aseo es trabajo de todos, así que con algo de organización, mantener ordenada la casa puede ser posible. Hacer esto te dará un buen ambiente familiar y te evitará muchos problemas de pareja, créeme.

Pon en orden tu vida

Tal vez esta sea la parte más difícil y de fondo con respecto al orden. Piensa esto: la tolerancia que se desarrolla al vivir en el desorden y la suciedad está directamente relacionada a la tolerancia y aceptación que tienes hacia lo incorrecto, lo inmoral o decadente ¿Suena serio verdad?

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Por eso debemos enseñar a nuestros hijos a  reconocer los errores, asumirlos, y buscar corregir o enmendarlos. Son muchos los que no pueden lograr la paz en su lecho de muerte porque sus errores o las consecuencias de estos les continúan atormentando.

La paz, tranquilidad y felicidad se consiguen mediante el esfuerzo constante de mantener el transcurso de nuestra vida en orden y lo más “limpio” o correcto posible. Comienza revisando tu interior y haz una “limpieza personal”; verás que  también desde adentro hacia afuera se genera orden y bienestar.

Mi último consejo, de corazón:

La aprendí cuando mis hijas eran muy pequeñas pero aún recuerdo con mucho cariño el versito: «Polvo de la casa puede esperar,  pues en mis brazos arrullo a mi razón de limpiar»

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.