Lejos de ser un cuento de hadas, el matrimonio más bien es una novela

Casarse con quien amas es querer luchar hasta el fin.

Erika Patricia Otero

Si hay un género de películas que me molestan mucho son las historias de príncipes y princesas estilo Cenicienta o Blanca Nieves. Esa “historia” añeja de la princesa sufrida que encuentra por azar de la vida a un príncipe azul que la saca de su desgracia de verdad me pone los vellos de punta.

No me mal entiendas; son bellas, mágicas, románticas y todo lo que quieras, pero IRREALES. La razón de mi fastidio radica en esa idea tonta que venden a las niñas sobre el amor y el matrimonio. Podrá ser muy fuerte lo que escribiré a continuación, pero ¡Es que el “felices para siempre” NO EXISTE!

El matrimonio es muy distinto a un cuento de hadas

Las parejas de casados que tienen más de 3 años juntos saben de lo que hablo. Es más, podría apostar a que las parejas de solo un año ya saben que el matrimonio antes de ser “un diario paraíso soñado”, tiende a ser más “una novela” con trama enrevesada.

No es que el matrimonio sea malo; para nada, pero si te casas con el pensamiento de que todo será felicidad diaria y perpetua, prepárate para llevarte la peor de las decepciones.

¿Cómo es la vida marital en realidad?

Voy a ser lo más sincera posible:

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Al PRINCIPIO está colmada por la emoción inicial de lo novedoso. Compartir habitación con la persona que amas, sentirla cerca; y esperar con ardor y emoción el día siguiente para compartir tiempo juntos.

El conocimiento mutuo va dándose de manera progresiva. Con el pasar de los días van a descubrir cosas que les encantarán y harán que se amen más; y otras que les resultarán menos deseables.

Con el paso de los días ambos comenzarán a descubrir que ese “defecto” que lo hacía encantador cuando eran novios, ahora es un tanto intolerable; y con los años, o se acostumbrarán o van a terminar odiando esa parte de su pareja.

Después de algunos años…

Descubren que hay cosas de su pareja que admiran profundamente; y otras que de verdad les causan problemas, algunos muy serios.

A veces, sentirán que pueden odiarse, y será inevitable no caer en la tentación de ignorar a la pareja. Pero en otras ocasiones sentirán la necesidad de perdonarse y lo harán; descubriendo que ese amor que creían estaba dormido, siempre ha estado ahí renovándose sin saber cómo o por qué.

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Por raro que parezca, el proceso de adaptación al otro es constante y NUNCA se acaba.

Añadido a todo lo anterior comprobarás si estás dispuesto a apoyar a tu pareja “en las buenas y las malas”, si en realidad eres capaz de “dar tu vida por tu amado” si llegará a ser necesario.

Descubrirás que te sentirás mal por a veces odiarlo por hacerte sentir mal; o amarlo por darte un ramo de rosas cuando alguien te hace sentir que no vales nada.

En todo ese trajinar, un día se darán cuenta que ya no son esa jovencita o joven que un día fueron vestidos de novios a un altar y prometieron amarse por siempre.

En cambio, hallarán que ahora sus cabellos están cubiertos de canas y sus rostros están surcados por arrugas; que ya no son padres, si no que son abuelos y sus nietos son adolescentes. Y ¡Sorpresa! aún siguen juntos.

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Por supuesto, no todos los que se casan terminan de esa manera porque al cabo de un tiempo se cansan de luchar y el amor se desgasta, pero muchos otros si lo logran y eso es muy de admirar; porque SI, ESA ES LA META: PERSEVERAR HASTA EL FIN.

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