Mi hijo tiene dificultades sociales y emocionales, ¿qué puedo hacer para ayudarle?

La dificultad para hacer amigos, jugar o divertirse como todos, puede ser un problema serio. Si es el caso de tu hijo, aquí encontrarás una gran ayuda.

Emma E. Sánchez

Cuando nos convertimos en padres, lo primero que deseamos es que nuestro pequeño vaya creciendo sano y feliz. Conforme van pasando los meses y los años, nuestro amor, esperanzas y expectativas crecen y se vuelven metas a lograr.

Luego, los niños ingresan a la escuela, ampliando su círculo, y comienzan a desenvolverse en su medio con todo lo que son y lo que saben.

Los padres entonces pueden comenzar a ver con mayor claridad el carácter, la manera de relacionarse con la maestra y con los compañeros, etc. Y aquí comienzan a advertirse las primeras dificultades sociales y emocionales.

Para los niños en edad preescolar todavía es común que tengan rabietas de vez en cuando, que lloren o que inclusive sean algo imprudentes en las cosas que dicen. También que se enojen cuando alguien no piensa como ellos, cuando no obtienen lo que quieren o que se les dificulte hacer amistades por alguna situación en particular.

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Todos estos detalles son muy importantes de observar y nunca minimizar.

Vamos a hablar ahora de cuáles son esas habilidades sociales que todos podemos ir desarrollando y que, justamente, cuando no lo hacemos, se tornan en dificultades sociales.

¿Qué son las habilidades sociales?

Se le ha denominado así a las estrategias de conducta o capacidades para aplicarlas en la vida y que nos ayuden a resolver una situación social en la que nos encontremos.

Estas habilidades nos permiten expresar sentimientos, actitudes, opiniones o derechos de modo adecuado o apropiado según la situación y las personas con las que nos encontramos, al mismo tiempo que respetamos las conductas de los otros.

Así, poco a poco mejoramos nuestras relaciones interpersonales, nos sentimos aceptados en un grupo, podemos obtener lo que buscamos y podemos inclusive llegar a sentirnos parte de algo, y hasta sentirnos apreciados y valorados.

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Estos comportamientos son indispensables en todas las culturas y sociedades. Y por ello también es muy importante conocerlas y vivirlas.

¿Cuáles son esas habilidades?

Se denomina habilidades sociales básicas a:

Escuchar

Iniciar una conversación

Hacer una pregunta

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Dar las gracias

Presentarse

Presentar a otros

Hacer un cumplido

Hay algunas poco más complejas, o llamadas superiores, como pueden ser:

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Empatía

Asertividad

Capacidad de escucha

Capacidad de comunicar sentimientos y emociones

Capacidad de reconocer un problema, analizarlo y presentar soluciones

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Negociar

Modular  nuestras expresiones emocionales

Reconocer un error y disculparse

Reconocer y defender los derechos propios y de los demás

Habilidades indispensables

Como podrás ver, estas habilidades son indispensables para salir avante en la vida. Sin ellas no podemos relacionarnos de manera sana con otros, o inclusive, establecer relaciones afectivas saludables.

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Usando la lista anterior puedes ir revisando qué tanto tu hijo conoce y domina estas habilidades, trabajarlas en casa con el ejemplo y practicándolas también como un juego.

En otros casos, los maestros de tus hijos, sus compañeros y hasta otras mamás, te harán saber si tu hijo adolece de estas habilidades. Si te lo dicen, por favor, no te ofendas, tómalo como una recomendación que puede servirte mucho.

No es fácil recibir un comentario de alguien que nos diga “su hijo no sabe saludar”, o “es muy peleonero, no escucha razones” o “no sabe esperar su turno”.

Respira, agradece el comentario (porque tú sí tienes esas habilidades sociales) y luego ve a casa para ayudar y prepara a tu hijo a dominarlas.

Cómo o cuándo hablar la situación con tu hijo

Como muchas cosas importantes de la vida, esto no se arregla o se resuelve con una simple plática, no es tan simple.

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Puedes hablar de manera sencilla sobre lo que pasa y sin culpar a nadie, comenzar escuchando a tu hijo sobre lo que siente y piensa sobre el tema.

Puedes decir a tu hijo que entiendes que esto es un poco difícil para él, pero que tú quieres ayudarle.

Trata de hacerle sentir acompañado, pues los niños que no manejan estas habilidades sociales pueden llegar a experimentar soledad o aislamiento. Así que primero, lo primero.

Puedes también decir: “Me preocupa que te enojaste y gritaste en la fiesta de Juan”  y jamás decir “Siempre te enojas y gritas mucho, eso no está bien”.

Trata de no poner mucho énfasis en lo negativo, evita decir “Te ves muy triste”. Siempre será mejor decir “te he notado triste, ¿estoy en lo correcto?”. Así tu hijo podrá continuar con la plática y abrir su corazón contigo. Ahí entonces podrás  ofrecer ayuda.

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Reconocer que para los niños puede ser más complicado

Evita decir: “supéralo”, “no tienes porqué sentirte así”, “no es tan difícil” mejor hay que tratar de ser más empático y comprensivo.

Siempre confirmar el amor y cariño que le tienes, no culparlo, y siempre creer en sus palabras.

Una mentalidad de mejora y crecimiento

Cuando ocurran situaciones donde no se aplicaron las habilidades apropiadamente, trata de repasar con tu hijo qué pasó. Que él te diga lo que ocurrió y a partir de ahí que él piense y reflexione de tal manera que te pueda decir qué fue lo que falló. Y luego, lo que podrá hacer mejor en una futura ocasión.

Inclusive, pueden practicarlo y así prepararse para la siguiente.

Algunos ejercicios para ayudar a tu hijo

Reconoce las emociones: al leer un cuento o ver una imagen o una foto, detén la plática y pídele a tu hijo que te diga qué esta sintiendo la persona o el personaje del cuento.

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Esto es muy útil para practicar el leer la emoción en el rostro de alguien lo mismo que su lenguaje corporal. Luego puedes preguntar, según el contexto, ¿tú qué le dirías? O ¿tú qué harías?

Estas preguntas son ejercicio puro para la mente

Reacciona ante la situación: Nuevamente, ante una historia, una narración de un hecho, pregunta de manera sorpresiva: ¿qué está pasando aquí? ¿cómo reaccionarias tú?

Pueden hacer dibujos de caritas, recortar caras de revistas, descargar imágenes de internet y tu hijo leer las expresiones, suponer por qué la persona tiene esa expresión, imitarla, reaccionar y proponer una acción.

Trata de ser su mejor modelo

Saluda con calidez a la gente, sonríe, presenta a tu familia, haz un cumplido y verás que tú hijo pronto se esforzará por hacer lo mismo.

Ya verás que poco a poco, tu hijo dominará estas habilidades y disfrutará mucho de os amigos y esta hermosa vida.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.