¿Mujer o madre de mi esposo?

Comportarte como la madre de tu esposo puede afectar gravemente la relación. ¿Te has preguntado qué roles tienen cada uno en la relación?

Danitza Covarrubias

En las relaciones de pareja, muchas veces encontramos cómo uno o ambos suelen tener roles que no corresponden. Entre ellos, el maternal, y esto afecta la relación.

Históricamente, las mujeres han tenido cierto recorrido en la historia que no les ha beneficiado. Al ser en el pasado conceptualizadas como inferiores a los hombres, las mujeres servían a los varones. Esto trajo consecuencias que aún hoy en día vivimos. El hecho de que las mujeres sigan siendo estereotipadamente maternales tiene que ver con ese bagaje. Afecta todas las relaciones de las mujeres, pero en especial la relación de pareja.

El rol maternal

En este mandato de servir, la mujer relacionó el amor con el servicio, y confundió ambas. En general, las mujeres tratan de expresar su cariño a los amigos, a la familia, a su pareja, y por supuesto a sus hijos a través de actos de servicio. Por ejemplo, hacer un platillo delicioso para comer, prestar dinero, comprarle algo, lavarle una prenda de ropa, recordarle algún pendiente, etc.

Sin embargo, esto no es amor necesariamente, estos son actos de servicio. Muchas veces, efectivamente se hacen con amor. El peligro de esto es perder la intención amorosa y que se convierta en una obligación que no se valora ni aprecia, sino que se exige y se demanda.

Esto puede suceder también al revés, que el hombre lo haga, pero generalmente la que lleva ese rol convencionalmente es la mujer. Así que hablaré especialmente desde esta perspectiva de género, para efectos prácticos, pero ten en cuenta que puede ser al revés.

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Cuando las parejas llevan muchos años juntos, de pronto la mujer tiene la «obligación» de servir a su pareja, darle lo que necesita, recordarle las cosas, incluso darle su medicina. Entonces, al pasar el tiempo, en lugar de ver a un hombre y una mujer juntos como una hermosa pareja, como puede suceder al principio, se mira a una madre con un niño.

La igualdad en la pareja

Cuando vemos una pareja, más o menos vemos una danza. Danza de movimientos, decisiones, acciones que hace uno y otro de manera complementaria pero igualmente importante. Dos personas iguales, que ambas se unen para crear una armonía preciosa y preciada. En una danza, el que uno de los dos haga un movimiento de más, o de menos, desequilibra el baile. Lo mismo ocurre en las relaciones de pareja. Cuando la mujer hace más, y toma a su cargo muchas de las responsabilidades que le corresponden al hombre como ser individual y autónomo, puede terminar con la preciosa relación que han creado.

La mujer suele iniciar estos cuidados a su pareja por mostrar afecto, y el hombre busca la manera de compensarla; la halaga, la invita a salir, le hace algún detalle como un regalo, una carta, etc. Lo que muchas veces sucede es que cuando la relación avanza, y especialmente cuando ambos se convierten en padres, la mujer continúa con este cuidado. Cuida a su pareja, y también a los hijos. Lamentablemente, muchas veces los hombres dejan de apreciar y compensar lo que hace su mujer. Sucede también que no toman su rol como adulto y como padre, continuando como en una eterna adolescencia.

Es importante para que la relación pueda continuar en armonía siempre estar en un intercambio equilibrado. Tener ambos miembros de la pareja ciertas responsabilidades equiparables, llegar a acuerdos donde ambos se sientan en equidad. Con esto me refiero a igualdad de jerarquía, de importancia.  Y de no lograrlo, buscar ayuda profesional.

Tiempos de crisis

También es importante poder asumir la responsabilidad de la propia vida sin que la pareja tenga que asumir la responsabilidad del otro en ningún aspecto. Esto a veces no es posible, pues la vida tiene subidas y bajadas, en las que a veces uno toma más de la relación.

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Por ejemplo, cuando un miembro pierde el trabajo, o cuando se enferma. Sin embargo, es importante agradecer, compensar y volver a recuperar el equilibrio cuando la crisis termine. De otra manera, la relación queda desequilibrada y tiende a romperse.

Amar también es mirar con dignidad

Cuando damos tanta ayuda, apoyo, servicios a alguien más, a veces llega a ser una manera de disminuir al otro, no ver su capacidad propia de hacer, de ser dueño de sí mismo y de su vida. Mirar con dignidad a la pareja, y como igual, es parte del amor de pareja.

El amor en otras formas

Y así, entonces, además de ayudar a la pareja, o apoyarle, o tener actos de servicio, hay otras maneras de amar.

Con palabras de apreciación y amor. Con escucha activa y empática. Con detalles de cartas, regalos. Con contacto físico en abrazos, caricias, tomar la mano. A veces simplemente con presencia. Acompañando y estando en los momentos importantes, sean de celebración o de dificultad.

La gran pregunta es, ¿cómo expresas tú el amor? ¿cómo se siente amada tu pareja?

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.