Navidad: más que comercio, se trata de fe y unión familiar

El amor que podemos brindar en esta Navidad puede ir expresado en cosas materiales, pero más en las acciones.

Erika Patricia Otero

Cuando era niña había un evento que esperaba a lo largo de todo el año: la Navidad. Recuerdo con claridad cómo en familia armábamos el arbolito y el pesebre. Me encantaba sentarme frente al arbolito. Me quedaba hipnotizada por mi reflejo sobre las bolas de cristal y el titilar de las luces de colores.

Además, cada noche desde el 16 de diciembre hasta el 24 hacíamos una novena de aguinaldos. En esta se resumía la vida de Jesús, desde su concepción hasta su nacimiento. Muchos niños venían a mi casa a rezarla con nosotras y cuando llegaba el 24, mi padre les daba a ellos obsequios de navidad. ¡Qué tiempos aquellos!

Hoy las cosas en casa cambiaron mucho. Aún hacemos pesebre y arbolito, también nos congregamos en familia para armarlos. Seguimos haciendo la novena de aguinaldos, pero ahora somos solamente nosotros cuatro.

Las cosas cambiaron mucho para mí. Tal vez fue la adultez, no lo sé; aun así, haré todo lo posible porque este año las cosas sean diferentes.

Fe en épocas de Navidad

Para muchos la Navidad no es más que una temporada del año donde las personas se unen para regalarse cosas. Aun así, hay quienes prefieren enfocarse en el aspecto espiritual de está época. Creo sinceramente que esa es la clave que necesitamos para sentir que la Navidad es mucho más que lo que el mundo de hoy se empeña en mostrarnos.

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Sé que por los tiempos en los que vivimos es complicado hablar de tener esperanzas; sin embargo, tampoco podemos permitir que los problemas nos ahoguen y nos dejen a la deriva. Debemos hacer todo lo posible para aferrarnos a lo único que puede mantenernos en pie: creer en Dios.

La Navidad es eso: rememorar el nacimiento de Jesús. Recordar que uno de los principales motivos de su nacimiento fue enseñarnos que no estamos solos; que si creemos en Él, somos más fuertes y capaces de hacerle frente a todos los problemas de la vida.

Además de eso, Navidad es época de unión, de expresar amor, de servir al prójimo y de volver a ser felices como cuando éramos niños.

Navidad en épocas de dificultad

Creo que no hay una sola familia que no sepa lo que es pasar una temporada navideña llena de problemas. En el caso de mi familia fueron varias las Navidades donde más que felicidad era añoranzas, tristeza y mucho vacío. Supongo que de ahí surgió un poco mi espíritu «grinch» actual a esa época que en antaño significó tanto para mí.

Con honestidad, las cosas cambiaron mucho y para bien, pero no dejo de sentir ese deseo infinito de felicidad y plenitud que de niña me embargaba.

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Imagino que es mi culpa sentirme así. Sé que no debí permitir que los problemas y la tristeza nublaran mi fe y mi entusiasmo por Navidad; sin embargo, estoy empeñada en que las cosas empiecen a cambiar.

Mi intención para lograrlo este año es empeñarme en cultivar mi fe. Quiero darle a la navidad el sentido espiritual que debo darle, para que me sea más fácil sentirme cerca de Dios y regocijarme en su presencia.

Preparación para recibir la Navidad

Siendo esta una época de acercamiento a Dios, debemos comenzar a prepararnos para que así podamos hallar el verdadero propósito de esta.

Lo primero es saber que al celebrar la Navidad, lo que vamos a conmemorar es el nacimiento del hijo de Dios, nuestro salvador. Es necesario recordar que el merito de su nacimiento fue salvarnos, y es en eso que debemos enfocarnos.

El otro punto es hacernos consientes del significado actual que tiene Dios para nosotros. ¿Es Él alguien importante o ya no crees? Cuando comenzamos a reflexionar en esto, podemos ir retomando nuestra fe.

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Lo siguiente es esforzarnos por volver a sentir ese entusiasmo infantil por su venida. Es como estar a la espera de algo que se anhela  y que sabemos va a llegar. Roguemos por sentirnos como niños de nuevo.

Mientras esperamos su nacimiento espiritual en nuestros corazones, podemos enfocarnos en hacer obras que emulen el ejemplo de la vida de Jesús. Por ejemplo, reunir juguetes en buen estado que tus hijos no usen y donarlos para niños menos favorecidos. Si tienes dinero y puedes hacerlo compra algunos nuevos juguetes y obséquialos. También podemos hacer lo mismo con  ropa o comida; hay mucha gente que necesita de nuestro servicio, y ese es un ejemplo de la vida de Jesús.

Esta Navidad regala amor

El amor que podemos brindar en esta Navidad puede ir expresado tanto en cosas materiales como acciones.

Podemos esforzarnos por dar a alguien algo que necesite y le haga feliz. También podemos decirle a nuestros seres amados lo que los queremos y cuanto deseamos que sean felices.

Navidad es, más que recibir, dar. Enfoquémonos en dar amor, en ayudar a los que lo necesitan. Alimentemos las almas de quienes están con sed de amor. Pienso que esa es la mejor manera de celebrar la Navidad.

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Te invito a darte la oportunidad de poner tu corazón, más que tu dinero en lo que de verdad importa: las personas que amas. Procura darles a tus familiares tu amor y compañía en estás épocas para así poder olvidar las dificultades y pruebas, solo así haremos válido el sacrificio de Jesucristo y su nacimiento.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.