Puedes o no caer bien a los demás, tú solo se alguien genuino

Puedes controlar tu manera de ser, pero jamás la opinión que otros tengan de ti.

Erika Patricia Otero

No conozco a la primera persona a la que no le guste caerle bien a los demás. Para algunos es más fácil que para otros, pero la razón por la cual «no caemos bien» a la primera la verdad es que nos pasa desapercibida.

Es normal que no a todo el mundo le agrademos. Como reza el viejo y conocido refrán: «No somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo»; así el asunto, es algo con lo que debemos aprender a lidiar.

Tampoco se trata de ser guapos para agradar; hay personas que físicamente no tienen nada de desagradables, y aun así no es grato charlar con ellos. Con esto zanjado, es claro que el problema no es de aspecto físico, sino de la primera impresión que damos; y esto implica nuestra manera de ser.

Los nervios pueden jugarte un mal rato

De esto padecemos más las personas que somos tímidas. Recuerdo que iniciar un nuevo año escolar en un nuevo colegio era angustioso; llegar y que los profesores dijeran: «tenemos una nueva compañera, preséntate por favor…». Esto era para mí un suceso peor que el de aplicarme una inyección. Era cuestión de levantarme de la silla para temblar y sudar, a lo último ni sabía que decía. Por supuesto, eso era algo que solo me ocurría los primeros días, ya después no había problemas. Sin embargo, esa primera impresión es muy importante si de hacer amigos o gustarle a esa persona especial se trata.

Errores que arruinan la primera impresión que das

Puede ser que seamos expertos en hablar y manejarnos en público; sin embargo, no está de más tener en cuenta los pequeños errores que todos, por afán de caer bien, cometemos sin darnos cuenta. Espero te sirvan y puedas evitarlos

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El apretón de manos

Un apretón de manos cuando un amigo te presenta a alguien dice mucho de ti.

Imagina que al fin conoces a ese hombre del trabajo que lleva gustándote meses. Alguien te lo presenta pues sabe que te atrae; cuando al final él te tiende la mano para saludarte resulta que su apretón es flojo, como sin fuerzas. ¿Qué sensación te queda? La verdad, lo que transmite este tipo de apretones es que la persona tiene un carácter débil, o que no siente ningún tipo de interés. Pasa lo contrario cuando el apretón de manos es firme; el mensaje que se envía al otro, es que eres segura de ti y de verdad te agrada conocerle.

Cuida también de que cuando te tiendan la mano, no agarrar la de la otra persona con ambas manos. Este gesto indica que la persona puede ser muy dominante.

Esforzarte en ser memorable

Puede pasar que quieras caer bien a alguien en especial; no hay nada de malo en ello. El problema surge cuando, a la fuerza deseas dar una buena impresión. Para lograrlo te pasas con tu arreglo personal, tanto que se hace evidente. Mucho maquillaje y joyas, o ropa insinuante te dejarán en evidencia y darán una imagen errada de ti.

Ahora, puede que vayas bien arreglado, sin exageraciones, pero si durante la charla alardeas de tus logros o te ríes de forma estruendosa, tanto que los que te rodean giran para mirarte; no vas por buen camino.

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Lo mejor es que seas natural, si le agradas como eres, genial; quien vale la pena va a apreciarte como eres y no cambiará nada de ti.

Alardear de tus conexiones

Si quieres matar la buena opinión que las personas tengan de ti solo alardea de tus conexiones. Nada más terrible que alguien hable de forma constante de sus conocidos y de cuánto peso tienen en determinada empresa o en su círculo de conocidos.

Cuando una persona comete este error, da la impresión de que necesita de otros para ser exitoso.

Hablar mucho de ti

Monopolizar una charla al hablar solo de ti, es un error que se comete por nervios. Es natural querer agradar, pero no de esa manera. Para evitar que esto suceda, procura llevar algunas preguntas preparadas y hablar de temas  que les atraigan a ambos. Recuerda que es una charla amistosa que puede generar una buena amistad, un buen contacto o un amor.

Hablar mal de alguien

Esto es terrible e incómodo para quien escucha. Cuando sucede esto, la persona que te escucha, percibirá de ti que eso haces con todas las personas que conoces cuando ya entras en confianza. Dicho de otra manera, eres alguien de quien desconfiar, grosero y chismoso.

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Suponer que comparten tu opinión

Esto puede ser un punto de enemistad entre recién conocidos. Nadie está en la obligación de tener las mismas opiniones en temas religiosos, políticos, nutricionales, entre otros.

Es cuestión de respeto, de mantener las cosas claras y en su sitio. También es cosa de no sentirse ofendido por la opinión contraria, de poner límites, guardar silencio o de saber hablar sin perder el control.

Finalmente, solo me queda decir que no está mal caer mal a alguien, eso es algo que no se puede controlar. Lo que más te debe importar es ser una persona genuina, amable y honesta; de verdad, quien quiera ser parte de tus amigos, te querrá como eres.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.