¿Qué me dice Dios en mi embarazo no planeado?

Hay veces en la vida en que nuestros planes se modifican de manera intempestiva. ¿Qué tiene que ver Dios en esto? ¿cómo escucharlo?

Marilú Ochoa Méndez

Miras la prueba de embarazo, y tus suposiciones no dejan lugar a dudas: ¡estás embarazada! Mientras el impacto recorre tu piel con una sensación eléctrica, pasan por tu mente los escenarios siguientes: avisar al padre, los cambios que se generarán en tu vida y ambiente familiar, tu vida laboral, ¡en general tu vida! 

La idea de cuidar un ser chiquitito y que dependa enteramente de ti, es de inicio aterradora. Y más, si en tu plan de vida, de momento no aparecía como opción embarazarte. 

¿Por qué Dios permitiría algo así?

Tal vez una pregunta que recorra tus pensamientos es “¿por qué Dios mío?” Sabes que Dios es el dueño del tiempo y de lo que sucede en la vida de todos, y quisieras culparlo o pedirle cuentas por decisiones meramente humanas: tuyas o de tu pareja, que han provocado este embarazo.

El peso de los sucesos siguientes te impacta tanto, que no eres capaz de ver la salida, y te abrumas. Si te atreves a preguntarle a Dios el por qué, es conveniente que te sientes a escuchar con serenidad sus respuestas. Te comparto algunas que nos deja Él en la Biblia y que seguramente te darán consuelo:

Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás. (Salmo 50:15)

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No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. (Isaías, 41: 10)

Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, tus consuelos deleitan mi alma.(Salmos 94: 19)

¿Y qué hago con lo que siento? ¿qué hago con mis planes incumplidos?

Sin duda, vives una crisis. Definitivamente estás en un punto de quiebre. Los cambios que se avecinan en tu vida y la de los tuyos, darán nuevo rumbo a cualquier plan previo, eso es cierto. Sin embargo, ¿es eso tan malo? 

Ahora que recibes tan tremenda sacudida, es momento de evaluar tus inquietudes, y de darles salida:

1 ¿Qué te preocupa?

Es interesante evaluar lo que ocupa tu corazón de momento: ¿en qué piensas? ¿piensas en ti?, ¿piensas en lo que dirá tu pareja?, ¿piensas en tus padres?, ¿piensas en tus jefes?. ¿acaso te preocupa el “qué dirán”? ¿te inquieta la situación económica? ¿te agobian los cambios en tu cuerpo?

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2 ¿Por qué te inquietas por esas causas?

Los temas y personas que te inquietan dan muchas luces sobre los temas y personas importantes en tu vida de momento. Y esta crisis que rompe tus planes, ha venido a enseñarte algo profundo y valioso justamente sobre aquello que tanto te inquieta hoy ¡Vamos a exprimir riquezas y aprendizajes para tu vida!

¿Qué hacer? Lo primero, cuidarte

El primer paso, es procurar que ese pequeñito o pequeñita que tiene un corazón que late desde el día 16 de su concepción, continúe su crecimiento bien.  Entonces, cuídate, comienza tomando vitaminas como ácido fólico, tan importante en los primeros meses de gestación.

Saca cita con algún ginecólogo de tu confianza, y dedícate a disfrutar el hecho de que de aquí a cuarenta semanas aproximadamente, cargas dentro de tu ser una nueva vida, que se enriquece con tus alimentos, se emociona con tus emociones y camina contigo a cada momento.

¿Cómo está tu salud emocional? También es conveniente revisar esto, porque los cambios hormonales que estás por experimentar, pueden jugarte malas pasadas si no procuras tu serenidad y tienes claro el rumbo a seguir.  Procura centrarte en relaciones sanas a tu alrededor, y busca algún consejo o apoyo terapéutico si te sientes en exceso abrumada, triste o sola.

Ahora… ¡sueña!

Sí, tenías otros planes. Sí, esto modifica tu vida para siempre. Sí, adelante tienes la eternidad y no volverás a ser la misma. Date tiempo para saborear el milagro de la vida, y la enorme bendición que tienes frente a ti, que ha tenido que llegar de sopetón para cimbrarte por completo.

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Esta gran sacudida es la perfecta oportunidad para replantear tus prioridades, proyectos, metas con ilusión y sensatez.  La vida de tu hijo o hija dependerá de las decisiones que tomes cada día. Bien dicen que los hijos se forman mucho antes de que nazcan: ¿qué deseas para ti?, ¿qué de lo que vives te gusta, te satisface?, ¿qué deseas cambiar?, ¿qué situación dolorosa te atora para moverte hacia arriba?

Date la oportunidad de escribir tus nuevos rumbos, y deja que la emoción de la plenitud que dará a tu vida la compañía de este nuevo ser, transforme el brillo de tus ojos en estrellas que te guíen siempre hacia el Cielo.

Después, consiéntete, y pon manos a la obra

Acerca a tu vida y corazón las personas que te ayuden a crecer, y permite que tu magia interior germine. Descansa, ora mucho, relájate, ten siempre en mente las prioridades de vida que has establecido y procura para ti y tu bebé momentos de paz, serenidad y crecimiento.

En el embarazo, hay muchos cambios físicos, emocionales y espirituales, que te preparan para la maternidad, que es la más bella escuela de generosidad, valentía y fortaleza que habrás de vivir. 

Date la oportunidad de vivir un día a la vez con el consuelo de que Cristo va siempre contigo si se lo pides. ¡Mil bendiciones! Nunca dudes que este regalo será el mejor del mundo, y los planes que generes con la fuerza que te dará su amor, te harán llegar mas lejos de lo que nunca imaginaste.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.