El ninguneo: una de las tantas formas en que habla la violencia

"La distancia no separa a las personas, la indiferencia sí".

Erika Patricia Otero

«No es necesario golpear para dañar a alguien. 

Las palabras agresivas duelen,

el silencio, la traición,

el desprecio y la indiferencia duelen».

Cuando uno viaja se expone a conocer un sinnúmero de palabras y costumbres que jamás antes escuchó. Eso fue lo que me ocurrió en 2011 cuando estuve de paso por Ecuador. Allí, por primera vez en la vida escuché la palabra ninguneo; con honestidad, para mí no tenía mucho significado hasta que alguien me hizo ver que era víctima de ese comportamiento.

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¿Qué es el ninguneo?

Es una de las tantas formas de daño emocional que se le puede causar a una persona. El ninguneo es una actitud en la cual la persona afectada se ve descalificada, ya sea por su pareja, por sus compañeros de trabajo o su familia.

Es como castigar a alguien con indiferencia, ignorándolo adrede para hacerlo sentir menos. Sus palabras y opiniones nada valen porque aunque grite no le van a escuchar ni a atender; simplemente no es nadie, no existe.

El ninguneo es nada más y nada menos que violencia emocional. Quien actúa de esa manera no es más que alguien cruel y tóxico que busca hacerle saber a su víctima que es superior y que «no vale nada».

¿Ninguneado o ninguneador?

Sé que es una palabra sumamente extraña, solo repetirla en la mente se me hace absurda; sin embargo, tiene tanto significado porque todos en algún momento fuimos ninguneados o ninguneadores.

Comencé este relato diciendo que en 2011 conocí esta palabra dado que era víctima de ninguneo, ¡y ni siquiera lo sabía! Estaba con una persona que jamás me defendió de los ataques de su familia; además, me ignoraba y no tomaba en cuenta mis opiniones. Fueron muchas las veces que paso de mí; lo triste de todo esto es que yo me conformaba con migajas. Por fortuna, pasaron cosas de las que hoy me alegro pues -como dice mi mamá- «Es mejor sola que mal acompañada».

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También me ningunearon en mi infancia. En repetidas ocasiones la gente me ignoró e hizo de cuenta que no existía. Yo también a veces ninguneo a las personas; lo hago cuando me enojo. Sé que no es correcto, pero también conozco de primera mano lo que esto hace sentir al ignorado.

El ninguneo en las relaciones maritales

Si eres alguien casado o que convive con su pareja, sabes que ignorarlo es la forma más usual en la que suelen «castigarse» las faltas.

Un día tienen una discusión porque llegó tarde a una reunión familiar que para ti era importante; entonces, decides que la mejor manera de hacerle notar la falta es ignorarlo. Salen de la fiesta y aunque él te habla, haces de cuenta que no existe. Al llegar a casa él quiere reivindicarse y desea disculparse por lo que sucedió, pero le restas importancia aunque estás que mueres de rabia. Al irse a dormir él quiere abrazarte, pero te alejas y le das la espalda. Así puedes pasar toda una semana hasta que quizás suceda un milagro que haga que le hables.

Sí, está muy mal que él haya llegado tarde a la reunión, pero lo que debiste hacer antes de «castigarlo» era averiguar la razón por la cual llegó tarde a la fiesta.

Cuando cedes a la tentación de ningunear a tu pareja, estás dejando tu relación en manos del orgullo; y este siempre lleva a la pérdida de lo que amas.

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Dentro del matrimonio hay quienes siempre aprovechan la oportunidad para hacer sentir menos a su pareja. Están con amigos y si dices algo, te corrige y hace quedar como tonto. También te manda a callar, porque «todo lo que dices son imprudencias o insensateces». Es terrible vivir con alguien así.

El ninguneo social

Ocurre en los colegios entre niños de todas las edades. Criaturas que sin llegar al bullying, los insultos o el matoneo, «agreden» a sus compañeros ignorándolos. Alguno cumple años, organizan una fiesta donde invitan a todos excepto a 2 o 3 compañeros de grupo porque son «invisibles».

Compañeros de trabajo que pasan de sus iguales porque no los consideran como tal. En su lugar, los perciben como inferiores y por lo tanto no importan o merecen ser ignorados.

También pasa en los grupos de «amigos». Si bien llamar amigo a alguien que trata de esa manera a una persona es incorrecto, también sucede. Dentro de ese círculo de amistades también puede haber el que se siente mejor y pretende tener la atención del resto excepto de uno; ese alguien que él o ella sienten que no merece la pena porque o bien no es igual de «atractivo, inteligente o divertido». Es como si «invitarlo no valiera la pena».

El deterioro moral del ninguneo

No creo que tenga que ser muy específica al respecto. La persona víctima de la indiferencia emocional o social sufre porque necesitamos ser notados. No es cuestión de llamar la atención para hacerse a una especie de fama, no es así. Es cuestión de que nadie quiere ser descalificado y anulado; es como la muerte en vida.

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Además de lo anterior, cuando una persona es «castigada con el látigo de la indiferencia», va perdiendo de a poco su amor propio. Es lo mismo que con los insultos o los golpes, solo que estos son agresividad activa. Por el contrario, el ninguneo es agresividad pasiva, pero quizás es más dañina, porque para muchas persona es más difícil de superar.

Sé que es posible que en algún momento de tu vida tú hayas estado en uno de los dos lados. Si es así, sabes de sobra cómo se siente ser tratado como si no estuvieras, no lo hagas ni con tus hijos ni tu pareja ni tus compañeros de trabajo.

Ahora bien, si eres víctima de este trato te pido que pongas un alto a la situación; hazte valer, incluye e inclúyete. Quien te trata de mala manera no te merece y es justo que te ames más; de otra manera vas a perderte. Recuerda: cuando te amas, te rodeas de personas que sabrán corresponderte.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.