La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible

Pinta tu cielo de esperanza con el pincel de la fe, porque todo es posible si puedes creerlo.

Erika Patricia Otero

Venimos a este mundo a ser felices. Entonces, ¿por qué razón ocurren eventos que nos lastiman? La realidad es que muchas veces nosotros somos los directos responsables de las cosas que nos pasan. Sin embargo, en otras ocasiones somos víctimas de las elecciones y el actuar de otras personas.

De donde procedan los eventos que nos hacen sufrir, la realidad es que en nuestras manos está la manera de no dejarse golpear por la pena.

La fe, la forma más conocida para evitar caer en el abismo de la desesperación

Si bien es cierto que deberíamos movemos y vivir por efectos de la fe, no lo hacemos y vivimos en «modo automático».

En efecto, el día de muchos de nosotros consiste en movernos de manera mecánica y casi inconsciente; respiramos, comemos, trabajamos y caminamos porque estamos acostumbrados a hacerlo. Solo cuando nos suceden eventos que alteran esa rutina y nos ponen en modo supervivencia, es que somos conscientes de que estamos vivos.

Es tal vez por esta razón que de vez en cuando pasan cosas que nos vuelven inestable la existencia. Esas situaciones nos sacan de nuestra zona de confort y nos llevan a un punto donde, o luchamos por salir de ellas, o nos ahogamos en el sufrimiento. Es acá cuando aparece la fe como salvavidas para muchos de nosotros. Sí, la fe, «ese acto de creer en lo que no se ve y recibir como compensación eso en lo que uno cree».

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Yo y la fe

No puedo decir que soy una mujer de fe, lo digo con honestidad. Sin embargo, debo admitir que muchas son las veces en que ocurren eventos que anhelaba que sucedieran, pero mi fe flaqueaba y terminaba creyendo que no era merecedora de esos beneficios. Te daré un ejemplo de mi vida reciente.

Para marzo de 2018 me avisaron que me quedaba vacante. La angustia ante una noticia de este talante me agobió a tal punto que pase una semana entera durmiendo mal. Siempre que me despertaba en la mitad de la noche estaba con la idea de que me había quedado sin empleo y que me iba a costar mucho encontrar otro.

El proceso

Fue entonces cuando comencé una búsqueda desesperada: retomar mi fe en Dios y en mí. Puse en práctica una serie de técnicas que encontré por internet para creer en la realización de lo imposible. Vi videos que hablaban sobre el efecto de creer en lo imposible, pero sin atarlos a un dogma religioso. Aún así, entre frase y frase dejaban escapar consignas sobre creer en un ser supremo. Lo cierto es que algo tenía que ver con Dios, mas no con una religión.

Fue así como decidí un día poner en práctica uno de los ejercicios. Este era sencillo, en apariencia. Consistía en tener clara la meta a alcanzar y pedir de manera positiva y en presente por la realización de ese deseo. Comencé entonces a decir una frase que luego se me volvió un mantra: Recupero mi empleo y soy feliz realizando mi trabajo.

El asunto era que aunque debía tener la frase en mente y visualizar que recuperaba mi trabajo, había un punto donde debía dejar ir la situación. Es decir, dejaba la petición en manos del universo o de Dios (todo dependía de mis creencias). Eso era realmente lo complicado, porque cada día al despertar tenía en mente que estaba vacante, pero era pensar en esto un minuto, y luego seguir mi día a día con buen ánimo y sin dejarme decaer; y lo logré.

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Pasaron los meses, pero en julio de ese mismo año recibí el mensaje que había estado esperando: recuperé mi empleo. Eran otras condiciones y otro empleador, pero era mi empleo, y volvía a ser feliz. Tuve que afrontar algunos retos, pero la fe que tuve se materializó y honestamente eso me hizo muy feliz.

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No dejes de creer en la fe activa

El ejercicio de la fe es algo activo; es decir, no basta solo con creer, es necesario hacer algo para que las cosas sucedan. Como quien dice: tú haces una parte y la más compleja la dejas en manos del ser supremo (Dios).

Te voy a explicar un poco para que, más que entenderlo, puedas creerlo:

Supongamos que perdiste tu empleo- como me ocurrió a mí- comienzas a orar y a pedir ayuda divina para encontrar otro empleo. Eres constante en tus oraciones, pero pasa el tiempo y sigues estancado. Pues bien, en lo que estás fallando es que no tienes una fe activa.

La fe activa es creer y actuar en pos de tu deseo; como quien dice, oras y a la vez buscas empleo. Pasas hojas de vida y luego de cierto tiempo dejas las cosas quietas. Concéntrate en vivir tu vida de manera feliz y positiva. Imagina cada noche antes de dormirte que tienes tu empleo anhelado: estás sentado frente a tu escritorio trabajando y sonriendo, recibes tu primer sueldo y te sientes feliz  ¡Y debes sentirlo! es en ese sentimiento donde radica la magia de creer.

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Sé que suena ridiculo y complicado de creer; eso fue lo que me pareció a mí, pero igual lo puse en práctica y me funcionó. Hoy sé que creer en lo imposible es fácil, solo es cuestión de poner un poquito de tu parte. Busca aunque no encuentres, pero cree que una fuerza superior pondrá todo su poder para ayudarte, ¡Y la magia de la fe surgirá!

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.