Las claves para ser feliz están en tu manos, no tardes en usarlas a tu favor

No es lo que tienes o lo que eres o dónde estás, o lo que estás haciendo lo que te hace feliz o infeliz. Es lo que piensas. Dale Carnegie

Erika Patricia Otero

En los últimos tiempos algo que me pregunto casi a diario es si soy feliz. La respuesta que me doy es la misma: definitivamente SÍ.

Ahora bien, si me preguntas si soy millonaria, la verdad es que estoy muy lejos de serlo. Tengo deudas y problemas de salud; sin embargo, me siento feliz pese a todo lo que me gustaría tener y no poseo. Desde luego, no siempre es así. A veces me siento decaída, pero luego «algo» hace click en mi cabeza y me siento mejor.

Descubrí a punta de fallo y error que la felicidad no es un estado del ser humano continuo. Necesitamos -para bien o para mal- de las dificultades que nos ofrece la vida. La razón es que sin ellas no somos capaces de madurar, crecer espiritualmente y de valorar lo que tenemos.

Puede sonar todo lo rudo que quieras, pero esa es la realidad. Ningún ser humano -por mucho que tenga- es completamente feliz; si así lo fuera, cada millonario del mundo no andaría buscando más de lo que sea que quiera para sentirse pleno.

Es cuestión de solo imaginar por un rato que tienes todo cuanto deseas. Puede ser que la sensación de plenitud dure un tiempo, pero luego vas a sentir la necesidad de algo más. Así va a ser siempre, una continua búsqueda de lo que sea te haga sentir feliz.

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Todos podemos sentirnos felices pese a nuestras dificultades. Yo lo descubrí de forma lenta y dolorosa, pero para ti las cosas pueden ser diferentes. Hay varias cosas al alcance de la mano de todo ser humano que pueden cambiar su vida para bien; por supuesto, solo si así lo desea. Esas son:

1 Agradecer

Sé que suena a frase de cajón, pero jamás deja de ser cierto. Quien sabe agradecer, sabe que tiene más que muchos, y eso es bastante que decir.

Agradecer a diario lo que se tiene, te hace consciente de lo que bendecido que eres. Comes a diario, tienes un empleo, una casa, una familia, salud; eso es mucho más de lo que otras personas a tu alrededor poseen.

Ser agradecido te lleva a sentirte mejor; no superior a otros, pero sí bendecido. Paralelo a esto, está lo que haces con lo que tienes y cómo dispones de ello. ¿Ayudas a los demás?, o por el contrario ¿te da igual el sufrimiento ajeno? Esas ya son preguntas que debes responderte a ti mismo.

2 Piensa en positivo

La vida me cambió por completo cuando me propuse cambiar mi forma de pensar. Yo era de las personas que siempre veía todo lo malo de mi vida. El tiempo que dedicaba a ver lo bueno era nulo. Me costó años darme cuenta de que yo misma era la culpable de mi pesimismo y tristeza.

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Comencé a ver la vida de una persona conocida y cómo las cosas a ella prácticamente le llovían. Admitó que sentía envidia, pero más allá de eso, comencé a ver lo que hacia ella y encontré lo que nos hacía diferentes: LA ACTITUD.

Ella es una persona que derrama buena vibra a donde va. Siempre tiene una risa, un chiste y buenas cosas que compartir. Entonces decidí imitarla a mi forma.

El cambio fue radical. Las oportunidades que busqué por tanto tiempo comenzaron a llegar. Mi ánimo cambió mucho, al punto que comencé a darme cuenta de todo lo que tenía y no era capaz de ver.

3 Descubre lo que te hace sentir bien, que le dé sentido a tu vida

Puede ser cualquier cosa; por ejemplo, leer, conocer gente interesante, ejercitarte o ayudar a otros. Lo que sea que te haga sentir bien, vale la pena.

Hace un tiempo escuche la historia de un joven europeo bastante guapo al que la vida le sonreía. Era modelo, tenía dinero y todas las mujeres que quisiera; sin embargo, un día tuvo un accidente y casi murió. Por fortuna se recuperó, pero su vida no volvió a ser la misma pues lo que en el pasado lo llenaba, ya no lo hacía sentir feliz.

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Fue entonces cuando decidió darle un giro radical a su vida: decidió ayudar a las personas necesitadas. Fue en esa labor que conoció a la mujer que se convirtió en su esposa. Ambos ahora dedican su vida a ayudar a las personas, viven con lo necesario y son felices.

Sé de otro joven, también era modelo y decidió cambiar su vida para tener un refugio para animales sin hogar. Ahora él dedica su vida a ello y es feliz.

4 Reevalúa tus valores cada tanto

No eres el mismo hoy, que la persona que eras cuando tenías 20 años. Si antes te parecía que mentir te sacaba de problemas, y ahora solo pensarlo te hace sentir culpable, pues qué mejor evidencia de cambio.

Cada tanto escribe en un papel las maneras en las que cambia tu sistema de valores. Si hay algo que sientes no te hace sentir como te gustaría, ponle esfuerzo y cambialo. Merece la pena.

5 ¿Son tus debilidades y fortalezas las mismas de hace 5 años?

Es lo mismo que el punto anterior. Es posible que antes le tuvieras mucho miedo a la oscuridad; sin embargo, eso pudo haber cambiado porque decidiste que debías hacerlo.

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Haz una lista de las cosas en las que sientes que flaqueas; luego, ponte metas cortas para volver esas debilidades, fortalezas. Piensa en lo que lograrás si lo haces. Cuesta, por eso ve de a poco y pronto verás que el empeño valió la pena.

6 Ponte en primer lugar

Es bonito hacer sacrificios por lo demás, pero es también muy necesario ponerte en primer lugar.

Ve de vacaciones y no le des cuestas a nadie. ¿Necesitas tiempo a solas un fin de semana? pues concédetelo. ¿Crees que comer sano te ayudará a sentir mejor? ¡Hazlo! No importa cuántos te critiquen o cuántas personas no te apoyen. A veces, esas personas que dicen quererte, te dan la espalda cuando decides hacer algo por tu bien. Ponte como prioridad y busca tu realización sin perjudicar a nadie y verás cómo la vida comienza a sonreirte.

Me resta decir que la felicidad es un estado que depende solo de la persona que desea buscarla. No es difícil hallarla, solo requieres querer hacerlo, ¡y lo lograrás!

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.