Nacimos para ser felices, haz lo que sueñas y lo serás

"Una meta sin plan, es simplemente un deseo", Antoine de Saint Exupery.

Erika Patricia Otero

El objetivo de todos los seres humanos es ser felices. Vivimos constantemente buscando ese algo que le dé sentido a nuestras vidas. Que le dé ese sentido a la existencia depende directamente de las decisiones que tomemos.

Supón que tu más grande sueño, ese que te impulsa a levantarte cada día, es ser médico cirujano. Esa no es una meta que se logre de la noche a la mañana. Lograr ese sueño requiere aplicación y perseverancia; además, debes estar dispuesto a hacer muchos sacrificios, mismos que tendrás que hacer por años.

Justamente porque ser feliz requiere mucho esfuerzo, es que la felicidad es tan esquiva para quien no se esfuerza o está confundido. Así es, muchas personas no están dispuestas a esforzarse por conseguir su máximo sueño o prefieren complacer a los demás.

La trampa mortal de complacer a los demás

Algo que suele ocurrir, es que muchos jóvenes por poca claridad o deseos de evitarse conflictos, complacen los deseos de otros.

Antaño, era muy habitual que los padres persuadieran a sus hijos a seguir una carrera determinada porque era una «especie de tradición». Tras esto a veces había hombres adinerados trabajando casi que por fuerza en una compañía. Formaban hogares en los que no siempre eran felices y criaban hijos bajo las mismas normas que los criaron a ellos. Eran pocos los hijos que se oponían a esto, y regularmente quienes se atrevían a hacerlo eran «la oveja negra» de la familia; sin embargo, tenían una vida más feliz por que perseguían sus propios sueños, no los ajenos.

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Quizás pienses que tener un empleo seguro, dinero y familia no está tan mal; pese a eso, sí lo es cuando no eres tú quien elige. Además de esto, no todos desean las mismas cosas y prefieren una vida bohemia y sencilla, pero libre de presiones sociales.

Complacer a los demás siempre será una trampa porque es como tener conciencia, pero permitir que tu cuerpo lo manejen otros. Si cedes una vez con la intención de callar sus voces, van a dar por hecho que cederás más veces; así,  vas a llegar a un punto donde perderás tu voluntad y terminarás viviendo una vida ajena.

La importancia de perseguir tus sueños

No conozco a una sola persona a mi alrededor que no tenga una meta por alcanzar.

Todas las personas funcionamos a diario por efecto de las metas. Hay quienes incluso usan planificadores, que no son sino notas y recordatorios de «cosas por hacer a diario». Esas anotaciones no dejan de ser objetivos que te llevan a un fin. Lograr metas diariamente es algo que pone a las personas en modo ON, listos para la acción.

De la misma manera que se usan planificadores para metas diarias, semanales o mensuales, también se puede hacer lo mismo cuando las metas son más grandes.

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Muchas personas lo saben, pero no está de más recordar que un gran sueño solo puede alcanzarse cuando se divide en metas más pequeñas. Sin embargo, algo que pocos saben es que hay una estrategia que ayuda bastante a alcanzar esos sueños; ese secreto es ponerles fecha de cumplimiento.

Lo que hace el fechar las metas es darle dirección mental; es decir, te da un límite de tiempo en el cual deberás cumplir tu propósito. Desde luego, según sea la meta, el límite de tiempo debe ser realista. No puedes pretender ser médico cirujano en 3 años cuando esta es una profesión que requiere por lo menos de unos 9 años para alcanzarse.

Siempre hay tiempo para trabajar por tus sueños

Este también es un gran error que muchos cometemos. Pensamos que porque pasan los años y perdemos juventud no tenemos derecho a cumplir nuestros sueños.

La realidad es que mientras tengamos vida podemos y debemos ser capaces de buscar la autorrealización, de otra manera la vida misma no tendría sentido.

Sí, es verdad que a veces perdemos el norte y sentimos que no tenemos un propósito para vivir; sin embargo, depende de ti el encontrar eso que te motive a luchar.

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Ya se trate de aprender a conducir a la edad de 60 años o terminar una carrera de abogado a los 50. Da igual tu edad, lo que importa es el tesón que pongas para lograr tus sueños.

Todas las metas son valiosas

Comparar siempre es un gran error que cometemos, y los sueños no son la excepción. No hay metas más importantes que otras, no cuando el propósito es tu felicidad.

No creas que porque no persigues fama o reconocimiento tus sueños son menos importantes. Ya se trate de conseguir tu casa propia o de formar tu propia familia y hacer todo tu esfuerzo por criar hijos felices; esas metas de por sí ya son muy valiosas.

Algo importante que debes hacer es cuidar tus sueños con celo felino. Por eso es importante que no te dejes influenciar por quien minimiza tus intereses. Esas personas actúan bajo la influencia de la envidia y van a querer que desistas de tus sueños. Son tan infelices que no quieren que nadie logre lo que desea.

Sea como sea, tu responsabilidad es contigo mismo; por eso, cuando luchas y te esfuerzas por un sueño que te hace feliz, encontrarás que tu vida es más completa.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.